lunes, 13 de agosto de 2012

Efemérides: Hace 51 años comenzó para Occidente “la vergüenza de un muro”, el de Berlín. Hoy Occidente no se “auto-avergüenza” y quiere trazar otro más al sur.

La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”.- George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés. 
(Israel Viana, en “ABC”, 13/08/2012 )
“Tan rápida y repentina fue su caída en 1989, como lo fue su construcción en 1961. De la noche a la mañana, allí apareció, como de la nada. «Nadie tiene la intención de construir un muro», había asegurado a la prensa el Jefe de Estado de la RDA, Walter Ulbrich, tan sólo dos meses antes. Pero la fuga de ciudadanos del Berlín Este a la Alemania Occidental se había vuelto incontenible: en 1959, 143.000 personas; en 1960, 199.000; en 1961, la media mensual de huidos fue de 30.000, y en la primera quincena de agosto, de 2.000 al día. Casi 2,7 millones desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial. 
(Decenas de camiones tomaron las calles del Berlín llenos de ladrillos, escombros y cemento)
La RDA tuvo que reaccionar. Su ya debilitada economía no podía soportar semejante «hemorragia» de ciudadanos, y en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, hace ahora justo 51 años, las autoridades reclutaban por la fuerza y de manera furtiva a cerca de 52.000 personas entre ciudadanos, albañiles, obreros, policías y soldados. Su objetivo: levantar lo antes posible el «muro de resistencia antifascista» para contener el flujo de inmigrantes que huían de la maltrecha economía soviética hacía floreciente paraíso capitalista que representaba la RFA.
Decenas de camiones tomaron las calles del Berlín Este llenos de ladrillos, escombros, cemento y alambres de púas, abundantes aún en los almacenes militares de la guerra. Nueve horas después, sin que les hubiera dado tiempo a quitarse las legañas de los ojos, los berlineses se levantaban con 69 puntos de control cerrados, 12 kilómetros de muro construidos y 155 kilómetros de alambrada provisional colocados en la frontera entre los dos sectores, en los que se apostaban cerca de 15.000 hombres armados de la Policía Popular.
De madrugada, por sorpresa
Varios miles de policías fronterizos habían comenzado el trabajo de madrugada levantando el pavimento de las calles que conectaban el este y el oeste de Berlín, y construyendo con ellos barricadas defensivas. Después cortaron el tráfico de vehículos e interrumpieron todos los medios de transporte públicos.
Fue calificada como la «obra de albañilería más criticada de la historia reciente»
Aquello solo fue el primer golpe de una construcción que, durante los siguientes años, fue sufriendo continuas reestructuraciones y ampliaciones que la convirtieron en una verdadera obra de ingeniería bélica contra la fuga de personas, donde los avances tecnológicos estaban presentes. A las planchas de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura –que abarcaban más de 1.000 kilómetros con un interior formado por cables de acero para aumentar su resistencia–, se fueron sumando kilómetros y kilómetros de rejas de contacto que disparaban una alarma o una descarga eléctrica al que se acercara a ellas, torres de disparo automático operadas por células electrónicas, 131 bunkers, 272 áreas con perros policía o una «franja de control» («franja de la muerte») perfectamente iluminada y vigilada por 289 torres con policías armados que, por si acaso, se encontraba además sembrada de minas anti-persona.
El corresponsal de ABC en la zona la calificó como la «obra de albañilería más criticada de la historia reciente», que dio pie no sólo a que muchas familias cuya casa se encontraba en la línea de construcción del muro fueran desalojadas, sino a que más de 100 ciudadanos de Berlín Este murieran en un intento desesperado de cruzar al otro lados. Aproximadamente la mitad a causa de los disparos.
El más famoso fue, precisamente el primero que lo intentó, el 17 de agosto de 1962, justo un año después: Peter Fechter, un obrero alemán de 18 años, que, junto a un amigo, se escondió en un taller cercano para atravesar la «franja de la muerte» y tratar de saltar la pared cercana al Checkpoint Charlie. Su amigo lo consiguió; él recibió un disparo en la pelvis que le hizo caer de nuevo en la franja, donde, a pesar de sus gritos, estuvo agonizando a la vista de los periodistas y vecinos, que no se atrevieron a rescatarle.

Peter Fechter, el primer mártir

El Checkpoint Charlie es hoy punto de visita obligado para los turistas y centro de un Museo del Muro, al igual que la antigua estación de Friedrichstrasse, donde antiguamente el muro seccionaba los andenes, marcando el punto de destino para los berlineses orientales y de salida para lo occidentales. Tan cerca… y tan lejos.”
Juan Manuel Sánchez Gordillo (Marinaleda (Sevilla), 5 de febrero de 1952) es un político, sindicalista y profesor español de Historia. Actualmente es alcalde de Marinaleda desde 1979 y desde 2008, diputado por Izquierda Unida en el Parlamento de Andalucía.
Sánchez Gordillo, figura relevante del movimiento social y de izquierdas andaluz, es también dirigente del Colectivo de Unidad de los Trabajadores - Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), Sindicato de Obreros del Campo (SOC) e Izquierda Unida (IU).
Biografía
Estrechamente vinculado con el movimiento nacionalista andaluz, la lucha jornalera y la lucha obrera en general, es alcalde de la localidad de Marinaleda (Sevilla) desde las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, celebradas en 1979. Como alcalde es impulsor de un programa alternativo que incluye: una planificación urbanística que impide la especulación y permite el acceso a la vivienda desde 15 euros al mes a través del sistema de la autoconstrucción, el pleno empleo mediante cooperativas, el mismo sueldo de entorno a 1.200 euros mensuales para todos los trabajadores en el pueblo, la ocupación de fincas de terratenientes y la inexistencia de policía. Este proyecto se apoya en dos pilares principales: la igualdad y la participación de los habitantes en los asuntos del pueblo mediante asambleas.
En 2008 fue elegido diputado del Parlamento de Andalucía por IU, representando a la provincia de Sevilla. Asimismo es el Portavoz Nacional (máximo responsable) del partido político CUT-BAI -integrante y fundador de IU-, miembro del Comité Ejecutivo del SOC y miembro del Consejo Político Federal de IU, así como secretario de Soberanía alimentaria.
En diciembre de 2011, el Congreso del SAT lo eligió miembro de su Comité Nacional. En febrero de 2012, Izquierda Unida lo designó cabeza de lista por la Provincia de Sevilla para las elecciones andaluzas del 25 de marzo de 2012. En dichas elecciones su partido ascendió hasta convertirse en la tercera fuerza política, y decisiva para decidir con el Partido Socialista un gobierno de izquierdas. En este contexto Gordillo se opuso a formar un gobierno conjunto con el partido socialista, amenazando con escindirse de Izquierda Unida.
El 7 de agosto de 2012, junto con unos 400 militantes del SAT y tras avisar a los medios de comunicación, sustrajo mercancías en dos grandes superficies comerciales en Arcos de la Frontera y Écija. Sánchez Gordillo definió la actuación como un caso de «expropiación forzosa» y explicó que tenían la intención de entregarlos al comedor social de una ONG sevillana. Finalmente los alimentos fueron entregados a familias "sin techo" que ocupan un bloque de viviendas en Sevilla.
(De Wikipedia y otras fuentes)
...
Me había propuesto dejar en reposo el teclado del ordenador, y asímismo respetar el descanso vacacional de los asiduos lectores de este blog, durante el mes de agosto.
Pero, sea porque este año me he visto obligado a “gozar” de los rigores sudorosos del agosto mediterráneo, sea porque la actualidad lo requiere, sobrepongo el tema del título, el 51 aniversario del comienzo de la construcción del muro de Berlín, a todos los demás, y muchos, temas, que merecerían ser tratados; como la especulación con la prima de riesgo; la cínica conducta de la Europa poderosa respecto de España; la recesión que aflige a nuestro país, las críticas al gobierno por parte del partido (¿principal?) de la oposición, que ni supo ni quiso tomar medidas a tiempo; la eclosión libertaria de ese loco tan cuerdo como el alcalde de Marinaleda, etcétera. Sobre estos últimos prefiero callar por el momento, a la espera de mayores, y tristemente espero que peores, novedades.
Pues sí. Ahora que en nuestro país políticos que se rodean de aurea de honradez suprema, como el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara; o el parlamentario (eterno e incombustible, por lo que parece) Pascual Llamazares; e inclusive otros dirigentes de la misma tendencia política, como el Vice-presidente de la Junta de Andalucía, un tal Valderas, que ahora “chupa” poder”, es decir, es cómplice de abusos; decía, que ahora que esos políticos ensalzan las acciones demagógicas y libertarias (recuerdan los tiempos de Lenin) de ese individuo a quien se tilda de loco, pero es más cuerdo, aunque más radical, que otros muchos políticos, cual es Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde del pueblo de Marinaleda, en la Andalucía profunda, población que es el paradigma del colectivismo izquierdista, ahora "sotto voce" muchos dicen estar de acuerdo y ninguno lo manifiesta así; cuyo individuo, el tal Gordillo, se blinda con la condición de parlamentario autonómico de Andalucía (a ver quién se atreve a detenerlo si no se le pilla en flagrante delito, lo que él ya procura no acontezca), para asaltar supermercados, robar lo que se le antoja, con la excusa de distribuir entre los más necesitados (lo dudo) y además ocupar fincas que dice están abandonadas…y amenaza con seguir e incrementar sus “expropiaciones”…
¿Sería capaz hasta 
en los Juegos Olímpicos...?
Pues bien, si ese “Gordillo” es una “buena pieza”, una muestra anarco-libertaria, de la rebeldía social, quienes le amparan (algún cínico político ha llegado a decir que ¡está de acuerdo con el fondo, no con la forma!) son peores que él, y enmascaran una rebeldía iconoclasta que en nada contribuye a mejorar las tribulaciones de la “travesía del desierto” económica que estamos sufriendo.
Me consta que algunos “apa”sionados anarquistas aplauden sin cesar esas peligrosas, antisociales e iconoclastas conductas, amparándose en que lo mejor es romper todo el actual orden social, eliminar la monarquía, cambiar el estado democrático, proclamar la república y establecer un koljosismo y colectivismo revolucionario.
Ciertamente son los menos, pero como siempre, son los que más “ladran”, lo que es al menos quijotesca muestra de que algo “cabalgamos”, siquiera sea de forma renqueante.
Y sí, todo ello está aconteciendo en esta España nuestra, la “casi” rescatada”, la “casi” arruinada, la “casi” fracasada, que parece en santa siesta y realmente se halla próxima a la hibernación económica.
Pero esto acontece en una España en la que, por lo menos, no se levantan barreras que impidan la libre circulación; no se construyen muros de vigilancia para quienes busquen ansiosamente la libertad; no se dispara a muerte a quienes luchan por ser libres.
A lo máximo, los poderosos se escabullen de aportar en beneficio de los débiles y los políticos tratan de blindarse frente a los intentos de reducir sus prebendas, lo que no es poco.
Pero en este 13 de agosto, caluroso e incendiario (arden los bosques) en nuestra España, al menos vamos evitando que precisamente los alemanes, con su “angelita” al frente, nos levanten otro muro, el de la pobreza, que nos prive del bienestar alcanzado.
No sea que de tanto que aprendieron los alemanes sobre muros, y de tanto que sufrió el aislamiento en su este nativo la angelical canciller germana, ahora quieran aplicarnos la receta del sufrimiento “manque” lo que sea, o, mejor dicho, con recortes, salarios reducidos, impuestos insoportables, desempleo galopante, mientras critican –probablemente con envidia— que no es posible que en esta España nuestra se viva tan bien.
Es como si, prima de riesgo a prima de riesgo, golpe de bolsa a golpe de bolsa, rescate a rescate, desde las tierras berlinesas se esté buscando crear otro muro de control económico (quien mata la economía carcome la libertad) y de estrangulamiento social.
Ojalá que nunca más vuelva a alzarse muro alguno como el de Berlin, y especialmente, ojalá que en nuestro país se robe menos en los supermercados y se trabaje más y mejor, para evitar así que los germanos y sus adláteres del capitalismo europeo (tan experimentados ellos en eso de abrir y soportar muros) nos aíslen de la libertad y de la democracia, por la vía de dejarnos sin una moneda…o "perra chica", como diría el castizo.
Porque del sol y el mar, hasta del calor agosteño, de eso, mal que les pese, no pueden privarnos aunque lo intenten.
“La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad”.- Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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