lunes, 7 de mayo de 2012

Elecciones presidenciales: Francia se queda sin “napoleón” y se le “enrojece” la cara. ¿Y eso afecta a España?


“No se puede cambiar el curso de la historia a base de cambiar los retratos colgados en la pared”.- Sri Pandit Jawaharlal Nehru (1889-1964) Político indio.

La carrera hacia al Eliseo (VII): El desenlace
Tenemos nuevo presidente. El socialista François Hollande acaba de vencer en las elecciones presidenciales a Nicolás Sarkozy por un margen algo más estrecho de lo esperado (51,9 frente a 48,1 a estas horas de la velada electoral).
No hay sorpresas. Desde hace más de un año los sondeos otorgaban la victoria al candidato socialista, sea quien sea. Dominique Strauss-Kahn conseguía un 60% de las intenciones de voto en mayo de 2011. François Hollande, tras su victoria en las primarias, alcanzó los 62% en los sondeos (octubre de 2011). Al final, y es normal en un sistema bipolarizado, las fuerzas se han equilibrado pero manteniendo la ventaja para una izquierda que anhelaba la victoria… tras tres derrotas consecutivas en las presidenciales de 1995, 2002 y 2007.
¿Cuáles son las primeras conclusiones que podemos sacar del resultado de esta noche?
Desde el punto de vista político y electoral, el análisis de la campaña que se hará con más detenimiento, subrayará seguramente el papel clave de las primarias ciudadanas que los socialistas han organizado. En los estatutos del partido presidencial saliente UMP, estaban previstas las primarias… pero no se han celebrado. El bonapartismo de la derecha francesa le ha jugado una mala pasada. La energía de Sarkozy en la campaña hubiera podido ser utilizada con antelación y cambiar su propia trayectoria posterior… En 2017, ¿se someterá Hollande a las primarias? El bonapartismo no es exclusivamente de derecha, es consustancial a las instituciones de la Va República.
François Hollande ha hecho una campaña a la Rajoy… prometiendo lo menos posible, hablando mucho para decir poco. Sabe que se enfrenta a un país en crisis en una Europa también en crisis (y veremos el lunes por la mañana la reacción de los mercados a la nueva situación griega bastante mala para toda Europa. Nos espera una semana de infarto).
La segunda vuelta no puede borrar los resultados de la primera vuelta que han revelado el país fragmentado política, cultural y socialmente que hoy por hoy es Francia. Vamos a tener elecciones generales el 10 y 17 de junio. Según la lógica, van a confirmar la victoria socialista sobre todo porque la extrema derecha va a intentar derrotar en las urnas a la derecha de Sarkozy.
Toda derrota es un trauma. La derecha francesa entra hoy en un proceso de recomposición complicado. La clave de nuestro sistema institucional es esta elección presidencial que hace de la cuestión personal, el problema del liderazgo, la cuestión esencial… pasando por alto las cuestiones ideológicas. El Partido Socialista ha sabido sutilmente después de la derrota de 2007 poner entre paréntesis esta cuestión…
Apuesta ganadora. ¿Será la derecha francesa capaz de hacer un ejercicio de modestia paralelo? Francamente, lo dudo.
Hablemos ahora del nuevo presidente y de sus retos.
En el comentario de las primarias que publiqué en El Imparcial había concluido así: “Parafraseando a Churchill hablando de Atétele, un taxi vacío se ha parado delante de la sede del Partido Socialista francés. Se ha bajado de él François Hollande…”. Tengo que corregir esta apreciación. De este taxi se ha bajado un imitador de François Mitterrand.
A estas horas, nos están mostrando imágenes de Hollande en su despacho mirando a la alocución de François Mitterrand en 1981… para inspirarse para la suya de esta noche. Durante la campaña ha imitado a Mitterrand en las posturas, el tono… y en la estrategia. Hollande representa el ala derecha del partido y gana haciendo una campaña a la izquierda. Otra vez, apuesta ganadora desde el punto de vista táctico. Inmenso error estratégico. Porque ahora nos toca levantar el país, nos toca reformarnos — ¡vaya trabajito! — y no se puede haber hecho una campaña izquierdista sabiendo que la política que habrá que llevar será una política razonable, austera y difícil. No ha habido pedagogía en esta campaña por parte de Hollande.
Ahora bien, Hollande tiene su destino en sus manos. O se convierte en la réplica del cínico Mitterrand — y lleva la izquierda francesa a una derrota segura en 2017 con consecuencias políticas incalculables — o elige ser el Pierre Mendès-France o el Jacques Delors de la izquierda democrática francesa. Hollande tiene el deber de romper con la tradición izquierdista francesa por moralidad política. Debe reinventar la izquierda… y hasta ahora el único que lo ha hecho ha sido Gerard Schröder, y no es exactamente un modelo para la social-democracia europea.
Esperemos que esta fiesta democrática que son las elecciones, la dignidad de Sarkozy reconociendo su derrota, la naturalidad de la alternancia y la fuerza de nuestras instituciones nos ayuden a hacer de este quinquenio que empieza un quinquenio útil para los franceses, para Francia y para Europa.”

(Benoît Pellistrandi,  Historiador y profesor en París, en “ El Imparcial”, 06-05-2012) 

FRANCIA DICE NO AL DOMINIO ALEMÁN
“Sarkozy se dejó dominar por Angela Merkel. En los últimos años, la Alemania vencida en la II Guerra Mundial se alzó con el control de la Europa unida. Era la venganza de la Historia, la satisfacción del orgullo del pueblo germano. Italia, España, Grecia, Portugal e Irlanda se tuvieron que someter expresamente a los dictados económicos de Angela Merkel. La Francia de Sarkozy podía haber jugado un papel clave entre la Europa del euro y el Reino Unido. No supo hacerlo. El presidente francés tenía la inteligencia deformada por su inextinguible vanidad.
La mayoría de los franceses estaba en contra de la prepotencia alemana y, en gran medida, se sentía agobiada por la política de austeridad. A pesar de los recelos que el socialismo derrochador y manirroto despierta en muchos sectores del pueblo, la ciudadanía le ha dado una nueva oportunidad. El riesgo que la elección de Hollande supone en el mundo económico ha despertado la alarma de los sectores financieros más cualificados de Europa y Estados Unidos. Si Francia no se mantiene en la austeridad, que es, por cierto, compatible con un moderado crecimiento, se puede producir la fractura de la zona euro.
La victoria socialista hay que analizarla con prudencia. Es posible que Hollande haya aprendido de errores pasados y muy especialmente de los que cometió Zapatero. Ojalá sea así. Los que le conocen bien aseguran que es un socialdemócrata. En otro caso, Europa deberá enfrentarse a la incertidumbre y la posible fractura. El despilfarro del dinero público, el gastar más de lo que se ingresa, tan unido a las administraciones socialistas, no puede cruzar ciertos límites, porque estalla la crisis. Los sectores más serios de Europa y de Estados Unidos pondrán la lupa sobre las primeras medidas de Hollande.”
(Luis María ANSON, de la Real Academia Española, en “El Imparcial”, 07/05/2012)

François Gérard Georges Hollande (Ruan, Sena Marítimo, 12 de agosto de 1954) es un político francés, 24.º presidente electo de Francia el 6 de mayo de 2012, copríncipe de Andorra y maestre de la Legión de Honor. Es además dirigente del Partido Socialista y alcalde de Tulle (Corrèze). Entre 1997 y 2008 desempeñó el cargo de primer secretario del PS. Desde los años 70 hasta 2007 fue pareja de Ségolène Royal, con la que tiene 4 hijos, también dirigente socialista y candidata a la presidencia de Francia en 2007. Compitió en las primeras primarias ciudadanas organizadas por el Partido Socialista y el Partido Radical de Izquierda. El 16 de octubre de 2011 fue designado candidato para las elecciones presidenciales de 2012 en Francia con 56,57% de los votos.
Carrera política
Auditor en el Tribunal de Cuentas desde 1980 a 1981, François Hollande comenzó su carrera en las elecciones legislativas de junio de 1981.
De 1981 a 1982, ocupó cargos de misión en el Palacio del Elíseo y en 1983 fue Director de Gabinete de dos Portavoces del Gobierno: Max Gallo y Roland Dumas.
Elegido miembro de la 1.ª circunscripción de Corrèze en 1988, François Hollande fue nombrado Secretario de la Comisión de Hacienda, Economía y Plan General. También fue Relator del presupuesto de defensa y el autor de un informe sobre la fiscalidad del patrimonio y el análisis de los costes del ejército de ocupación.
En diciembre de 1992 fue nombrado Presidente del Consejo Consultivo de las Personas con Discapacidad. Un año después, en abril de 1993 a junio de 1997, fue nombrado Asesor Letrado y Presidente del Club de testigos establecido por iniciativa de Jacques Delors, entonces presidente de la Comisión Europea. En noviembre de 1994 fue nombrado Secretario del Consejo Nacional de Partido Socialista en las cuestiones económicas y un año más tarde Secretario Nacional de Prensa (es decir, Portavoz) hasta octubre de 1995.
En junio de 1997, fue nombrado Primer Secretario delegado del Partido Socialista tras la victoria del Partido Socialista en las elecciones legislativas. El 27 de noviembre de 1997, fue elegido Primer Secretario del Partido Socialista. François Hollande es Vicepresidente de la Internacional Socialista desde noviembre de 1999. Fue diputado al Parlamento Europeo de junio a diciembre de 1999 y diputado por Corrèze en junio de 2002.
El 6 de mayo del 2012 fue electo como presidente de Francia frente a Nicolás Sarkozy, quien reconoció esa misma noche su derrota frente al candidato socialista.
(De Wikipedia)
En la actualidad la situación económica española es tan sensible que cualquier cambio en las naciones limítrofes y en especial en las que predominan en la Unión Europea, ofrece aspectos importantes a considerar.
Así, la victoria de Hollande en las todavía “frescas” elecciones presidenciales francesas, suscita una serie de opiniones y comentarios en nuestra nación, que han de dar pie a que uno, tan habituado a escribir en este blog lo que piensa, no pueda sustraerse al comentario.
Antes de los comicios en nuestro vecino país, unos –los socialistas—suspiraban por el triunfo de Hollande, como si en ello les fuera el prestigio y la solución de sus problemas, cuando realmente lo único que podía significarles era que podrían alegar (por decir que no quede) que Europa giraba hacia la izquierda. Otros, los oponentes, actualmente en el gobierno de España, aducían que tal vez no fuera malo que Hollande ganara, para así desasir nuestra economía del cinturón “de castidad” (más bien de austera renuncia y recesión—que Merkel había impuesto a nuestro país.
Como de costumbre, los políticos cuentan según les conviene y opinan según les place, pero la realidad es que el “pequeño napoleón” francés ha sucumbido, antes que nada, ante el mal momento económico, después por su aparentemente excesiva sumisión a la “führerin” alemana, y, en fin, a su propio autoritarismo, pues ha llegado a creerse que igual que pudo conquistar a su hoy bella actual esposa, podría perpetuarse en el poder.
Pero Francia es Francia, la France cesta toujours la France, y con el corazón siempre virado hacia la izquierda, el bolsillo suele situarlo a la derecha, por lo que tantos y tantos recortes, tanta austeridad, aún siendo necesaria, no ha gustado nada a los galos.
Además, como suele acontecer en tiempos de crisis, el fenómeno de la ultraderecha ha emergido, con cierta moderación, lo que ha sido una fuga de votos y apoyos. Y, en fin, el exceso de ambición y la falta de mesura han sepultado a quien se llegó a considerar co-lider de Europa.
Como el proceso ha sido democrático, bien está, y vamos a esperar lo que acontece con este nuevo presidente francés, que aun depende de las próximas elecciones legislativas, que confirmarán si continúa el actual gobierno de derechas o se acaba la cohabitación.
¿Y qué implica para España el cambio en Francia?
No acabo de creerme ni que ello implique pérdida de “amistad” con el país vecino, ni mejoría en la situación económica en Europa, porque en el actual contexto político, con los terroristas vascos en aparente debilitamiento, la seguridad nacional no parece en peligro. Y en cuanto a la economía, buenos son los socialistas (y más los franceses) para no cogerse a la “teta” alemana si les interesa.
El problema lo tenemos aquí y entre nosotros, porque con una brutal cifra de desempleo las ilusiones se mudan a frustraciones y las esperanzas se convierten en disgustos.
Poco tiempo lleva el actual gobierno español ejerciendo como tal, aunque desde luego se ha afanado en “reformar”, según dice, para mejorar. Pero como su política de comunicación e información no es precisamente brillante, los pillastrones de la oposición se han apresurado a decir que el partido en el gobierno y su propio presidente han engañado a la nación, porque prometieron cosas que no han cumplido.
Habría que recordar la mención evangélica de que quien esté libre de falta lance la primera piedra, porque sorprende la desvergüenza con que unos y otros se acusan cuando los unos y los otros se han desdicho un montón de veces.
Lo importante no es si unos u otros han engañado, que algo de eso sí que hay, sino que se halle solución a este trance amargo del desempleo y de la atonía económica, para que al menos se vislumbre a lo lejos una aurora de bienestar en este interminable noche oscura de la crisis.
“El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”.- John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) Político estadounidense.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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