lunes, 16 de abril de 2012

Cristina, la presidenta que se cree “toda Argentina”, “hace cosquillas” a España: La rana y el escorpión


Repsol YPF, un mes y medio de acoso y derribo
(ELMUNDO.es | jueves 12/04/2012)
Era el mes de marzo cuando de pronto la petrolera Repsol YPF se vio desprendida de cuatro de sus yacimientos en la Patagonia argentina. Fueron las provincias de Chubut y Santa Cruz las primeras en oficializar la caducidad de los contratos de concesión con la empresa controlada por la española Repsol. Este fue el primer revés de una historia de desencuentros que se ha ido gestando a lo largo de casi 30 días:
  • 1 de marzo:
La decisión sobre la petrolera YPF era uno de los temas más esperados del discurso de Cristina Fernández en la apertura del curso parlamentario. Después de semanas de tensiones y de amenazas, de tiras y aflojas, se esperaba que la presidenta anunciara la nacionalización de la compañía. Pero finalmente no se pronunció al respecto. Antes de llegar a este momento, el Gobierno argentino llevó a cabo una estrategia de desgaste que incluyó acusaciones a YPF por inflar los precios y se le prohibió exportar crudo hasta que no saldara una deuda con el fisco, a lo que la petrolera accedió.
  • 2 de marzo:
Sale a la luz que la intervención del Rey Juan Carlos fue lo que salvó a YPF de la nacionalización y que, por su intervención personal, Cristina Fernández no se pronunció al respecto durante su discurso de investidura.
  • 3 de marzo:
No obstante, pese a haber limado algunas asperezas, la principal región petrolífera argentina no se asusta y amenaza con retirar concesiones a YPF.
  • 8 de marzo:
El Gobierno argentino vuelve a la carga. Esta vez critica el balance anual de la compañía y la acusa de mentir.
  • 14 de marzo:
Repsol YPF pierde cuatro yacimientos en la Patagonia argentina y le son retiradas las licencias de explotación
  • 15 de marzo:
Los expertos consideran que la decisión sobre Repsol YPF es 'política'
  • 16 de marzo:
Se recrudece la campaña en Argentina contra la empresa Repsol YPF y dos nuevas provincias planean quitarle concesiones a la petrolera.
Argentina dice también que es "un error confundir" los intereses de España y Repsol.
  • 18 de marzo:
Cristina Fernández quiere que Repsol YPF vuelva a ser argentina en primavera. La revelación fue hecha por el columnista Horacio Verbitsky.
  • 20 de marzo:
El ministro español de Energía y Turismo, José Manuel Soria promete defender los intereses de Repsol YPF en Argentina.
Este mismo día se sabe que la petrolera prepara una reunión clave para el conflicto con el Gobierno argentino.
  • 23 de marzo:
La provincia argentina de Mendoza quita la licencia a YPF para operar en dos áreas de hidrocarburos en esa región del oeste del país.
  • 4 de abril:
La provincia argentina de Río Negro retira también un área de exploración a YPF.
  • 12 de abril:
El ministro español de Energía y Turismo, José Manuel Soria advierte a Argentina: "La hostilidad contra nuestras empresas es contra España".
Este mismo día, Cristina Fernández suspende la reunión con los gobernadores sobre YPF tras el aviso del ministro español.
Finalmente, el Gobierno argentino redacta la orden para tomar el control de YPF.
Ofensiva diplomática contra la expropiación de Repsol

Tras la crisis diplomática desatada entre Argentina y España, una Comisión Europea se ha puesto en contacto con un miembro del gabinete de la presidenta argentina, Cristina Fernández Kirchner, para expresarle su preocupación por los planes del Gobierno de iniciar una posible nacionalización de YPF, filial de la empresa española Repsol. Pero no solo eso, los planes que pretende llevar a cabo el Ejecutivo argentino, han provocado también una reacción inmediata de las autoridades españoles. Tal y como anunció el ministro de Industria, José Manuel Soria, considera esta posible expropiación como un “gesto de hostilidad hacia España y su Gobierno”.

La crisis diplomática que ha provocado la posible expropiación de la participación de Repsol en la petrolera argentina YPF por parte del Gobierno de Buenos Aires ha tenido este viernes repercusiones no sólo ya a nivel bilateral sino también a nivel de la Unión Europea. Pero con un grave problema, nadie sabe qué se puede hacer para evitar una decisión totalmente unilateral, como señalan fuentes diplomáticas consultadas por este diario, que en un principio afecta a una compañía española pero que nadie descarta que pueda extenderse a otras empresas europeas que operan en ese país. Y más allá, las mismas fuentes señalan que si la decisión tomada por Cristina Fernández Kirchner cunde en otros países de zona con gobiernos populistas de Iberoamérica, ¿qué seguridad jurídica tendrán a partir de ahora ya no sólo las empresas españolas que operan en esa zona, sino otras europeas?

El órdago argentino ha provocado una reacción inmediata de las autoridades españoles, que tal y como anunció el ministro de Industria, José Manuel Soria, considera esta posible expropiación como un “gesto de hostilidad hacia España y su Gobierno”. De hecho, el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, ha convocado esta misma mañana al embajador del país iberoamericano en el Ministerio, Carlos Bettini, y ha mantenido contactos al más alto nivel no sólo con la UE, sino también con autoridades de Estados Unidos, Colombia y México, país que actualmente preside el G-20.

García Margallo no ha querido dar un salto y poner sobre la mesa posibles represalias contra el Gobierno argentino si esta crisis no se resuelve porque “esa hora todavía no ha llegado y ahora es tiempo de hacer una llama al sentido común y al buen acuerdo”. Sin embargo, las fuentes consultadas por “El Imparcial” han subrayado que el Ejecutivo español no se ha quedado quieto y ha reaccionado “con presteza y firmeza ante la situación creada”. En este punto destacan el cambio de la política exterior de nuestro país: “Ya no es ver, oír y callar, sino que ahora se ve, se oye y se actúa, como se ha demostrado desde que la crisis estallara el jueves”.

En un hecho sin precedentes en los últimos tiempos, “dígase durante los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, Exteriores no ha tardado ni veinticuatro horas en llamar a consultas al embajador argentino, una dura medida diplomática, ni en llevar a cabo consultas ya no sólo con la Unión Europea, sino con países de gran influencia en esa zona como los propios Estados Unidos, México o Colombia”, según las mismas fuentes. En este sentido explican que “si la política adoptada por Cristina Fernández se extiende, ya no solo en su país, sino en todos con Gobiernos de carácter populista de la zona, la presencia de grandes empresas internacionales, además de las españolas, estaría en cuestión ante la posibilidad de que el Ejecutivo de turno decidiera la expropiación de las mismas”.

La Comisión Europea, entendiendo la gravedad de la situación, se ha puesto en contacto con un miembro del gabinete de la presidenta argentina para expresarle su preocupación por los planes de su Ejecutivo. Pero también ha reconocido que no tiene mecanismos jurídicos para presionar al país iberoamericano si incumple sus compromisos con empresas y con países comunitarios como es el caso de Repsol. En este sentido, recuerdan que el marco jurídico que se aplica en este caso es el tratado de protección de la inversión bilateral entre España y Argentina, ante lo que la UE no puede actuar legalmente, aunque las fuentes consultadas señalan que “sí políticamente, como ha hecho poniéndose en contacto con las autoridades de Buenos Aires”.

(Manuel Abizanda, en “El Imparcial”, 13-04-2012)
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Argentina y España, el escorpión y la rana
Un anuncio de Aerolíneas Argentinas, de hace ya unos años, llevaba como titular: “Una compañía seria de un país serio”. Al parecer, no eran conscientes del efecto demoledor que producía en cualquier lector informado.

Argentina ha dado el penúltimo paso para quedarse con el control de YPF. Recordemos que esta empresa se ha convertido en el apellido de Repsol desde que la adquirió la empresa española. Era entonces una compañía importante, pero muy lejos de ser la primera empresa de energía de Iberoamérica, que es ahora. La empresa que ha obrado esa transformación es Repsol. Una compañía que es reconocida internacionalmente por la eficacia de su proceso de producción. Y que se ha convertido en una de las grandes petroleras del mundo, procediendo de un país que apenas tiene petróleo.

Pero Argentina es un país muy exigente. La gestión de Repsol no ha sido suficientemente buena. Y no cumple con unos compromisos de inversión que, presuntamente, habrían sido adquiridos por la empresa española. Como el nivel de exigencia es tan elevado, produce vértigo mirar hacia abajo. De modo que busca cotas aún más altas, exigiendo nuevos niveles de inversión en su país.

Pero mientras, el gobierno de Argentina ha ido utilizando métodos que vuelven a estar de moda, con la celebración del 40 aniversario de la película El Padrino. Región por región, le han ido quitando las licencias de explotación a la empresa YPF. Sin licencia, no hay producción ni negocio. Mientras, el gobierno de Cristina Fernández y su entorno político iban enseñando poco a poco su estrategia que, en realidad, era conocida desde hacía muchos meses. El objetivo era declarar los yacimientos de YPF de interés general, que es la fórmula jurídica habitual para el exprópiese bolivariano.

El cleptoparasitismo es el medio de vida de la clase política argentina. Tiene como aliado un discurso populista que está fuertemente enraizado en aquélla sociedad. Ya ha dado momentos que merecían esculpirse en mármol, para el eterno recuerdo de generaciones futuras de inversores, como precisamente Aerolíneas Argentinas. Este caso, el de Repsol-YPF, demuestra hasta qué punto invertir en Argentina se ha merecido convertirse en una atracción más de Eurovegas: un juego de enorme riesgo, válido sólo para los bolsillos más despreocupados.

Cristina Fernández ya dio la medida de sus dotes políticas cuando decidió quedarse, por decreto, con los ahorros de toda una vida de aquéllos argentinos que habían optado por el sistema privado de pensiones, importado a medias desde Chile. Lo que antes era de los ahorradores argentinos ahora pertenece al Estado. Continuamos para bingo.

Ya conocen la fábula. El fuego avanza por el bosque y sólo queda huir por el río, pero el escorpión no sabe nadar. Le pide a la rana que le lleve a la otra orilla, pero ésta se niega porque el escorpión le inyectará su veneno, y la matará. El escorpión le hace ver que si hace eso él también se hundirá, que no está en su interés, por lo que puede confiar en él. La rana acepta. Y a mitad de camino ocurre lo inevitable. Cuando la rana ve que se le escapan las fuerzas por el aguijonazo en su espalda, aún conserva las suficientes para preguntarle a su polizón “¿por qué lo has hecho”. “Es mi naturaleza”, es lo único que acierta a responder. Hoy, el arácnido tiene acento argentino.

Porque el robo perjudica a la víctima, de eso no cabe duda. Pero en este contexto, en el que todo el mundo conoce la cara del ladrón, y dónde vive, Argentina puede verse también perjudicada. No Cristina Fernández de Kirchner, que es la mitad de la pareja que más ha multiplicado su patrimonio en menos tiempo de la historia del continente americano. Pero sí los ciudadanos argentinos. Porque los inversores acabarán por convencerse de que aquél país no tiene remedio. Que sus trabajadores, laboriosos, instruidos, emprendedores, que asombran a quienes les conocen, sus condiciones naturales, generosas como sólo América puede darlas, no son suficientes para sobreponerse a una mentalidad peronista y a una clase política que se ha tomado su papel no se sabe si de forma irresponsable o demasiado en serio. La sequía de capitales, que sería la forma en que aparecería la justicia bíblica en el mundo de hoy, haría a los argentinos menos productivos, quién lo diría, y más pobres. La riqueza no es una acumulación de bienes, sino una disposición moral.

(José Carlos Rodríguez en “El Imparcial”, 13-04-2012)  

No nos hagas llorar, Argentina

(José A. Yturriaga en “Voz Populi”, 15-04-2012)
El día 12 la Presidenta argentina, Cristina Fernández, dio su aprobación a un proyecto de ley por el que se declara de “utilidad pública” la compra del 50,01% de las acciones de YPF-REPSOL. Según “Clarín”, el Gobierno buscará un acuerdo con sus titulares sobre la venta y, de no lograrlo, realizará la expropiación y fijará la indemnización. No hay constancia de que el proyecto haya sido remitido al Congreso.
Gobierno de Néstor Kirchner
Tras los años grises de la dictadura militar se restauró en Argentina una democracia formal, que conservó, sin embargo, algunos de los rasgos del peronismo, como el populismo, el autoritarismo y el nacionalismo. El Presidente Néstor Kirchner creó un régimen de inspiración peronista, aunque de carácter pragmático y expeditivo. Consiguió debilitar los partidos políticos y silenciar los medios de comunicación, como el citado periódico “Clarín”. Si los tribunales no eran acomodaticios, destituía a los jueces díscolos; si el Gobernador del Banco Nacional se oponía a la realización de enjuagues económicos, lo cesaba al instante; si el Instituto Nacional de Estadística y Censos  hacía públicos datos que ponían de manifiesto la incompetencia del Gobierno, lo intervenía sin más y se publicaban datos más favorables.
Kirchner heredó una situación económica desastrosa tras la crisis financiera de 2002, que llevó a la ruina de muchos pequeños inversores, al desprestigio de la Banca y a la evasión de capitales. Tan sólo las filiales de los grandes bancos extranjeros –como Santander o BBVA-  han mantenido un funcionamiento relativamente normal, y la fuga de capitales alcanzó en 2011 la considerable cifra de $21.504 millones.
El Gobierno logró mejorar la situación gracias a la exportación de materias primas –petróleo, gas y soja-, cuyos precios habían aumentado de forma notable. Pese a la recuperación de la bonanza económica, Kirchner cometió errores graves, como poner severos límites a la importación de productos manufacturados o aumentar los impuestos a la exportación de soja. Por el “decretazo”, se restringieron las importaciones, mas –como el proceso productivo en Argentina depende en un 70% aquéllas- la industria local disminuyó su producción. Ante el encarecimiento de los precios de la carne bovina –producto básico del consumo argentino-, el Gobierno congeló los precios e impuso recortes a su exportación, pero  estas medidas resultaron contraproducente, pues muchos agricultores sustituyeron el cultivo de cereales por el de la soja, con la consiguiente reducción de su producción e incidencia en el precio de productos básicos como el pan. Impuso un impuesto del 30% a la exportación de soja, lo que provocó huelgas y manifestaciones de los campesinos. Consecuencia de este desajuste fue el incremento del coste de la cesta de la compra y el empobrecimiento de la población, llegándose a la situación paradójica de que, en un país generosamente dotado por la naturaleza para la producción de alimentos, haya aumentado en los últimos años el índice de pobreza.
Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner
Cuando en 2010 murió inopinadamente Néstor Kirchner, asumió el poder real su desconsolada esposa, quien -pese a su aparente fragilidad- prosiguió y consolidó la política de su predecesor, acentuando su perfil autoritario. Como ha observado Lorenzo B.de Quirós, “la personalización del ejercicio del poder se ha acentuado con la presidencia de la Señora Kirchner, y la Argentina ha evolucionado de un sistema político de partido hegemónico, el peronista, a uno basado en el cesarismo plebiscitario Esta desinstitucionalización del Estado se traduce en la quiebra de cualquier principio de seguridad y en la conversión de los deseos del Ejecutivo en la única fuente de legitimidad. El Gobierno de las leyes ha dejado paso al de los hombres, consagrando la arbitrariedad como principio rector de la política gubernamental”. Cristina Fernández  ha logrado llevar a sus últimas consecuencias el binomio “mando-culto a la personalidad”, que ni siquiera Perón llegó a conseguir.
Familia que manda unida, enriquece unida...
La situación económica ha continuado su deterioro y la inflación seguido su curso ascendente. Pese a que el INDEC la cifra en un 9.5% para 2011, las instituciones privadas solventes estiman que superó el 22.8%. Para distraer la atención de la opinión pública de los problemas internos, nada mejor que crear enemigos externos: el invasor militar de las Malvinas, Gran Bretaña, y el invasor económico, España y su empresa YPF-REPSOL, en la que el Gobierno argentino ha encontrado un chivo expiatorio.
Problemas de YPF-REPSOL
YPF es una de las principales empresas argentinas, con una facturación anual de $62.500 millones. REPSOL controla el 57,4% del capital y el resto se distribuye entre Petersen Energía de la familia Eskenazi (25.5%) y algunos Fondos de Inversión. Aunque el Gobierno argentino sólo posee el 0.02% del capital, ha conservado la “acción de oro”. YPF es muy importante para REPSOL porque aporta el 50% de la producción de crudo de la empresa, más del 40% de sus reservas probadas y el 25% de su beneficio. Cristina Fernández no ha ocultado su deseo de controlar YPF y las filtraciones sobre su inminente renacionalización provocaron a finales de Febrero un intercambio telefónico del rey Juan Carlos con la Presidenta y la visita a Buenos Aires del Ministro de Industria José Manuel Soria. Para evitar un enfrentamiento, la Señora de Kirchner cambió de táctica y, tras esconder la mano, lanzó la piedra de los Gobiernos regionales.
Siempre hay sustituto...
En cuestión de días, los Gobiernos de Chubut, Neuquén, Río Negro, Mendoza y Santa Cruz retiraron a YPF hasta 20 licencias de explotación de yacimientos, con el pretexto de que no invertía lo acordado. Especial significación ha tenido la cancelación del permiso de Manantiales Behr, yacimiento que supone el 7.2% de la producción total de YPF en Argentina. El objetivo de estas decisiones era hacer caer el valor de sus acciones para que pudiera ser adquirida a bajo coste por el Gobierno argentino, mediante expropiación, o por un testaferro -como la Petrolera Bridas-, a través de compra de acciones en Bolsa. Como consecuencia de este acoso, las acciones de YPF han perdido un 42% de su valor en la Bolsa de Nueva York. El Gobernador de Chubut, Martín Buzzi, ha atribuido esta caída a las malas prácticas de REPSOL y afirmado que había que establecer una gestión mixta. Cristina Fernández se ha negado a recibir al Presidente de REPSOL, Antonio Brufau, y a sus emisarios, incluido Felipe González.
En esta coyuntura se ha conocido el proyecto de renacionalización por el que REPSOL perdería el control de YPF al quedarse sólo con 34% de sus acciones. Caso de ser sancionado por el Congreso, supondría una grave violación de la seguridad jurídica y de los derechos de los inversores extranjeros. Tras convocar al Embajador argentino en Madrid, el Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, ha afirmado que YPF era importante para REPSOL y que REPSOL era importante para España, y reiterado la advertencia del Ministro Soria de que cualquier acto que viole la seguridad jurídica de la empresa será considerado como una agresión contra el Gobierno español, lo que traería consecuencias. Cristina Fernández está jugando con fuego y podría quemarse si le sale el tiro por la culata, pues se ha lanzado por una vía de difícil retorno. En su partida de ajedrez contra REPSOL le ha dado jaque, mas confiemos en que éste no suponga el mate definitivo. A fuer de jugar a hacer de Maquiavelo, la Presidenta argentina podría terminar, como el Dante, en el infierno.
En fin, el escorpión, Cristina Fernández, la de Kirchner, ha comenzado a mostrar los aguijones que le caracterizan como uno de los arácnidos alacranados del cono sur americano, poniendo su “rostro” bien maquillado (la cara se le ha vuelto más dura) al servicio de intereses espúreos que maneja su valido, un hijito de treinta años, movido por unos cuantos políticos sin entrañas.
Y es que, en verdad, lo de la querida nación argentina, parece ser un mal crónico y sin solución.
Primero fue Perón, con el espejismo demagógico de su Evita y un justicialismo infumable.
Después fue la convulsión de unos años trágicos de dictadura militar, en los que unos cuantos generales y almirantes ávidos de protagonismo y ambiciosos de más estrellas, sojuzgaron, torturaron, reprimieron, persiguieron, eliminaron y no sé cuantas atrocidades más, a la sufrida población argentina.
Todo quedaba en casa...
Después llegó Alfonsín, que pareció redimir algo de tanto despropósito, pero dio paso a Carlos Menem, creído de sí mismo, especulador, abusador, autocomplaciente, para introducir una saga de políticos tan ineptos como ambiciosos, que condujeron la economía argentina a la más absoluta bancarrota y desprestigio internacional, alcanzando con el “corralito” el culmen del expolio al propio pueblo.
Apareció entonces la primera fase de esta actual Cristina, su fallecido marido Kirchner, cuyo estrabismo parece que no solamente era congénito, sino deliberado, mirando por una parte al poder y por la otra al dinero que se guardaba; a quien sucedió esta mujer con apariencia de muñeca de porcelana maquillada, pero que muchas veces es manejada cual marioneta de guignol por su camarilla.
Más de lo mismo.
Y Argentina, la noble nación argentina y sus gentes, soportando pobreza, deterioros sociales, hasta ferrocarriles que se caen a trozos y provocan mortales accidentes, mientras el grupito de la Casa Rosada (que así se llama el palacio presidencial), se pone, no rosado, sino morado, de tanta tropelía en provecho propio.
No me siento, ni mucho menos, adalid de la petrolera de referencia, que es manejada al estilo del más duro capitalismo, y que no para mientes en especular con el petróleo y sus precios, pero sí me resisto a admitir los “métodos” de expolio que se esconden bajo esta aparente nacionalización de la alacrana austral.
No espero demasiado de la intervención de la Unión Europea, y supongo que los  lúcidos maquinadores que aconsejan a esta “escorpiona” tratarán de aprovecharse de las zozobras que provoca en España la manipulación capitalista de las primas de riesgo y de la bolsa de valores, para asestar el golpe definitivo de esta nacionalización, que ni siquiera Hugo Chavez, ni Evo Morales, ni Umalla podrían haber concebido con mayor soberbia populista y avarienta.
Hay que llorar por Argentina, como hay que hacerlo por España, especialmente porque sus gentes, nuestras gentes, parecen condenadas “por los siglos de los siglos” a que lobos con piel de cordero como esta “alacrana” Cristina, sigan haciendo de sus torcidos caprichos la ley de la selva en el comercio.
Y mejor que no me adentre en comentarios sobre animales, ni cacerías, ni rapiñas, ni disparos, ni lesiones, porque de eso estamos teniendo en España una buena ración en los últimos días.
¡Ni que “realmente” estuviéramos en Botsuana!
“Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra”.- Homero (VIII AC-VIII AC) Poeta y rapsoda griego

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

P.S.- Minutos después de la publicación del presente post aparece en los periódicos la noticia de que, como era de esperar, el escorpión Cristina ha clavado el aguijón a la rana, o séase, ha acordado la expropiación de YPF.- !Cualquiera se fía de los arácnidos alacranes con carita de porcelana!

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