domingo, 20 de noviembre de 2011

Una jornada electoral en España

“Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos”.- Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.

Más de 35,7 millones de ciudadanos españoles están llamados a las urnas para elegir a sus representantes en las Cortes Generales, 208 senadores y 350 diputados que serán los encargados de designar al sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero en la Presidencia del Gobierno. Son casi 700.000 electores más que en las generales de 2008.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, del que depende la Oficina del Censo Electoral, el número de españoles residentes en el país con derecho a voto es de 34.297.301, a los que se deben sumar 1.479.314 residentes en el extranjero. En total, el censo de votantes es de 35.776.615 personas.
La Comunidad que más electores suma es Andalucía, con 6,38 millones, seguida de Cataluña (5,39 millones), de Madrid (4,65) y la Comunidad Valenciana (3,5). Entre las más pequeñas, al margen de Ceuta y Melilla, se encuentran La Rioja (242.789 electores), Navarra (488.178) y Cantabria (496.461).
Este orden no se mantiene sin embargo al revisar los españoles residentes en el extranjero, lista en la que Galicia ocupa el primer lugar (381.692 electores),seguida por Madrid (184.658), Andalucía (172.658), Cataluña (143.449), Castilla y León (118.254) y Canarias (104.989).
Todos estos ciudadanos elegirán a 350 diputados a través de las 52 circunscripciones electorales existentes en España. Según la distribución de población, en estas elecciones Cádiz pierde un diputado con relación a 2008, pasando de nueve a ocho, mientras que Madrid suma uno más hasta llegar a 36 escaños, la más numerosa, copando la décima parte de la Cámara baja.
Por su parte, en el Senado los 208 escaños se reparten entre 59 circunscripciones: cuatro por provincia peninsular, tres en las islas mayores (Gran Canaria, Mallorca y Tenerife), dos en Ceuta y Melilla y uno en las siguientes islas o agrupaciones de islas: Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Lanzarote y La Palma.
Para hacer posible el derecho al voto, se habilitarán un total de 23.082 locales electorales en los que se dispondrán 35.957 mesas dirigidas por un total de 179.628 ciudadanos, a los que se deben sumar los 359.256 suplentes. Con respecto a las pasadas generales, baja el número de locales en una treintena, pero sube el de mesas en casi 500.
Los ciudadanos se encontrarán con 221.179 urnas en las que depositar sus votos y 58.850 cabinas en las que hacerlo con discreción si así lo desean. Para ello, el Estado confeccionará un total de 76 millones de sobres (blancos para el Congreso y salmón para el Senado) y 912.860 manuales de instrucciones para los miembros de la mesa.
Una de las novedades de esta jornada de votación, muy acorde además con la crisis económica, es que se van a imprimir 500 millones de papeletas, casi la mitad de las de 2008 y que el ahorro será así de 850.000 euros. El motivo es que el número no se determina ya según la cifra total de electores, algo que provocaba que sobrara el 90 por ciento del papel. Ahora, se imprimirán más papeletas el mismo día de la jornada electoral si son necesarias.
(De las agencias de prensa, en 19/11/2011)

El voto de los electores que acuden a las urnas no vale lo mismo en todas las circunscripciones y su traducción en escaños depende de varios factores. El sistema electoral que rige las votaciones del 20-N tiene algunas claves que se explican a continuación:

¿A cuántos diputados elegimos?
El Congreso se compone de 350 diputados que representan a 52 circunscripciones. El reparto de diputados por circunscripción se hace según la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Según esta norma, Ceuta y Melilla disponen de un diputado cada una, mientras que el resto de circunscripciones -provincias- tienen asignados dos diputados como mínimo y el resto se reparten según la población empadronada. Esto hace que Madrid y Barcelona sean las circunscripciones con más diputados, 36 y 31, respectivamente, y Soria la provincia con menos, los dos mínimos.

¿Cuál es el sistema de elección? 
En España se utiliza la llamada ley D'Hondt, que es un sistema de cálculo proporcional creado a finales del siglo XIX por el jurista belga Victor D'Hondt. Además de España, lo utilizan muchos otros países como Argentina, Francia, Bélgica, Finlandia, Irlanda, Israel o Japón.

¿En qué consiste el sistema D'Hondt?
Para empezar, en cada circunscripción se excluye primero a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 3 % de los votos válidos emitidos. Con el resto de las candidaturas, se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos. Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1, 2, 3, etc, hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente.

Un ejemplo
Imaginemos que en una provincia se reparten cinco diputados y hay tres partidos que han conseguido más del 3 % de los votos válidos emitidos. Hay que dividir el número de votos que ha obtenido cada partido por 1, 2, 3, 4 y 5. Tendríamos así quince cocientes, y de todos ellos los que obtienen escaño son los cinco cocientes más altos.

Partido A: 80.000 votos Partido B: 65.000 votos Partido C: 23.000 votos

Partido votos/1 votos/2 votos/3 votos/4 votos/5

A 80.000(1) 40.000(3) 26.666(5) 20.000 16.000 
B 65.000(2) 32.500(4) 21.666 16.250 13.000

C 23.000 11.500 7.666 5.750 4.600

Los escaños se asignan por orden, según los cocientes, de mayor a menor, de forma que el primer diputado lo consigue el partido A (80.000), el segundo es para el B (65.000), el tercero vuelve a ser del A (40.000), el cuarto del B (32.500) y el quinto otra vez para el A (26.666) Mientras, el partido C se ha quedado fuera por muy poco.

¿Es justo este sistema?

Según los expertos consultados, podría mejorarse, porque sin duda los beneficiados son los partidos mayoritarios y los perjudicados, los pequeños. El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona, Josep María Reniú entiende que este método fuera el elegido en su momento para garantizar gobiernos fuertes en la aún joven democracia española, pero ahora, insiste, no es el adecuado. Asegura, por ejemplo, que da con facilidad mayorías absolutas y, aunque esto no pase, el partido ganador concentra el poder suficiente para no tener que necesitar mucho a los demás a la hora de sacar adelante iniciativas en el Congreso. La profesora de Derecho Constitucional de la UNED, María Acracia Núñez admite que el sistema no es perfecto pero es "menos malo" que otros como el proporcional directo, que se usa en Reino Unido, en el que sólo obtiene representación el que más votos tiene en cada circunscripción. Reconoce, no obstante, que los grandes son los mejor parados de este sistema y señala a IU y a UPyD como los mayores perjudicados. Ambas formaciones, explica, concentran muchos votos en el conjunto del país, pero como los escaños se atribuyen por circunscripciones esos apoyos se dispersan. Por eso no consiguen en la mayoría de las provincias el porcentaje mínimo de representación para optar a un diputado. Tampoco les benefician los votos en blanco, porque son considerados válidos para hallar el porcentaje mínimo del 3 % y eso hace que después sean necesarios muchos más votos para cada escaño. Mientras, otros partidos que concentran sus votos en pocas circunscripciones consiguen más representación pese a tener menos votos en el conjunto del país.

Otro ejemplo
En las elecciones de 2008, IU consiguió el 3,81 por ciento de los votos en el conjunto del país, pero sólo obtuvo el escaño de Gaspar Llamazares por Madrid. Mientras, ERC obtuvo el 1,14 por ciento de los votos en el conjunto del Estado, pero al conseguir porcentajes más elevados en las circunscripciones en las que se presentaba en Cataluña logró tres escaños -dos en Barcelona, con el 6,62 por ciento de los votos, y uno en Girona, con el 13,22 por ciento de los apoyos.

Provincias 'infladas'

Además, el hecho de que se dé a cada provincia un mínimo de dos diputados hace que las menos pobladas estén sobrerrepresentadas, lo que tampoco ayuda, en opinión de los expertos, a mantener la proporcionalidad. Así, si Barcelona tiene un censo electoral de 4.027.998 personas que eligen a 31 diputados, esta provincia tiene un representante en el Congreso por cada 129.255 electores, mientras que en Guadalajara, con tres escaños y un censo de 179.538 personas, hay un escaño por cada 25.648 electores. Reniú explica a Efe que en 42 de las 52 circunscripciones hay nueve o menos diputados en juego, con una media de seis, y en muchas de ellas el escaso número hace que normalmente la tercera formación no tenga oportunidad de escaño. Al final, según el profesor de la Universidad de Barcelona, este sistema lleva a que el Congreso esté siempre copado, en el entorno del 80 por ciento, por los dos partidos mayoritarios. Los electores son cada vez más conscientes de esa situación y los grandes partidos se encargan de recordárselo con sus apelaciones al "voto útil" ante la evidencia de que votar a opciones minoritarias en muchas circunscripciones tiene escasa o nula repercusión en los resultados.
(De la prensa diaria)
Vivencias de una votante primeriza en Valencia

Ludmila se ha estrenado como votante en unas elecciones generales de España.


Con su ciudadanía española flamante y reciente, apenas un año, Ludmila, que vive en Valencia, ya acudió a votar el pasado mes de mayo, en los comicios autonómicos y municipales, y ahora ha ejercido el voto para el parlamento de la nación.


Ella ha sido una de los 574.303 electores censados en Valencia, una de las 11.405 mujeres censadas y una de las 14.852 mujeres nacidas en el extranjero con derecho a voto.


Ludmila, de origen ucraniano, ha hecho la vida normal de cualquier domingo o festivo y después de su desayuno y sesión de ejercicio y natación en un gimnasio próximo, ha acudido con su marido al colegio electoral cercano a su domicilio. Llevaba ya preparados sus sobres para el voto y al entrar al colegio electoral y buscar en las listas censales expuestas a la entrada, ha repasado un instante los montones de papeletas de voto de colores blanco y sepia que se hallaban alineadas cerca de las urnas. Había algún grupo más menguado que otro, lo que le ha hecho pensar que esos medios de voto habían sido más solicitados que otros.


Cuando ha llegado a la mesa, ha repetido su número de inscripción en el censo, al tiempo que extendía a la presidenta su documento de identidad, y exhibía los dos sobres de su voto. La presidenta ha hecho como un conato de coger los sobres, pero Ludmila los ha retenido indicando que tenía entendido que ella misma los podía introducir en las urnas, a lo que ha asentido en pleno la mesa electoral y hasta uno de los interventores partidarios situados en los extremos de aquélla.


El comentario entre los componentes de la mesa al apartarse de ella Ludmila se ha referido a lo preparado que traía su voto esta electora, y que en general los extranjeros con apellidos que denotan su origen del este de Europa, suelen presentarse con todo bien organizado.


Ludmila ha salido del colegio electoral ni satisfecha ni decepcionada sino simplemente escéptica, comentando que dudaba mucho de que su voto sirviera para mejorar algo los problemas económicos y sociales de su nuevo país, aunque por lo menos estaba satisfecha de haber ejercido libre y espontáneamente, sin traba ni cortapisa alguna, el derecho a voto.


Ha sido una de los 35.776.615 votantes que en nuestro país han tenido la oportunidad de elegir a sus representantes en los órganos legislativos. Ha sido una votante más en las 920 mesas, en 289 colegios electorales, que se establecieron en Valencia.


Por la noche, como tantos y tantos españoles, Ludmila permanecerá primero atenta a los sondeos electorales y más tarde a los resultados que poco a poco irán publicándose en los distintos medios de comunicación.


Se ha sentido un poquito importante porque por primera vez podrá alabar o censurar al gobierno de este país en el que ha establecido su vida y su hogar, ya que ella, con su voto, habrá contribuido a elegirlo.


Este es el resumen de lo que ha contado nuestra protagonista, y lo transcribe quien lo escuchó de sus labios,

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

“Dicen que soy héroe, yo, débil, tímido, casi insignificante; si siendo como soy hice lo que hice, ¡Imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos!.- Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

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