jueves, 14 de abril de 2011

Efemérides: el 14 de Abril de 1931, proclamación de la Segunda República española

“Los militares cuentan demasiado con la fuerza, y los políticos cuentan demasiado con la habilidad”.- Achile Tournier (1847-1906) Escritor francés
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Con el nombre de Segunda República Española se conoce el período político de la historia de España comprendido entre el 14 de abril de 1931 (fecha de la proclamación del sistema republicano como forma de organización del Estado en sustitución de la monarquía) al 1 de abril de 1939 (fecha del final de la Guerra Civil Española que dio paso a la dictadura del General Franco). El numeral «segunda» obedece a la necesidad de distinguirlo del anterior periodo republicano que hubo, conocido como Primera República Española, que se desarrolló entre 1873 y 1874.
Alegoría de la II República
Durante este periodo se llevaron a cabo diversas reformas, como la agraria y la educativa. La Constitución de 1931 fue la primera constitución democrática de España y el país se modernizó en comparación con el entorno europeo. Fue también un período convulso, con varias huelgas y un enfrentamiento muy grave durante la revolución de 1934, cuando la derecha más tradicionalista se propuso modificar todos los avances republicanos y se encontró con una fortísima respuesta social duramente reprimida. En 1936, el golpe de Estado de una parte del ejército con el apoyo de las fuerzas más reaccionarias desembocó en la Guerra Civil Española y el fin de la república y del sistema democrático.
Proclamación
Tras la dimisión del general Miguel Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII intentó devolver al debilitado régimen monárquico a la senda constitucional y parlamentaria, a pesar de la debilidad de los partidos dinásticos. Para ello, el gobierno de la Corona convocó una ronda de elecciones que debían servir para recuperar la legitimidad democrática que las instituciones monárquicas habían perdido y regenerar el régimen. Fue nombrado jefe nominal de gobierno Juan Bautista Aznar —aunque quien lo dirige realmente es el conde de Romanones, consejero de Alfonso XIII—, y para ello formó un gabinete de concentración monárquica siguiendo la costumbre derivada de los gobiernos monárquicos posteriores a la Semana Trágica, con un programa político definido: elecciones a Cortes constituyentes y municipales y autonomía para Cataluña.
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 arrojaron, en el momento de la proclamación del nuevo régimen, unos resultados parciales de 22.150 concejales monárquicos -de los partidos tradicionales- y apenas 5.875 concejales para las diferentes iniciativas republicanas, quedando 52.000 puestos aún sin determinar. Pese al mayor número de concejales monárquicos, las elecciones suponían a la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos: la corriente republicana había triunfado en 41 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos, y en Barcelona los cuadruplicaban. Si las elecciones se habían convocado como una prueba para sopesar el apoyo a la monarquía y las posibilidades de modificar la ley electoral antes de la convocatoria de Elecciones Generales, los partidarios de la República consideraron tales resultados como un plebiscito a favor de su instauración inmediata. El marqués de Hoyos llegaría a decir que "las noticias de los pueblos importantes eran, como las de las capitales de provincia, desastrosas.". Dependiendo de autores, hay distintas interpretaciones de los resultados. La razón por la que los resultados de los principales centros urbanos representaban la derrota de la monarquía la encontramos en que en esos núcleos el voto estaba menos adulterado, pues la presencia de caciques, partidarios en su inmensa mayoría de la monarquía, era menor. Esto daba constancia de que la corona estaba completamente desacreditada, puesto que se había arrimado demasiado al régimen de Primo de Rivera.
El almirante Aznar presentó su dimisión. Los ministros Bugallal y La Cierva apostaron por hacer uso del ejército para disuadir de cualquier iniciativa a los republicanos. Al ser preguntado si había motivos para una crisis, Aznar contestó: "¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano?" Así lo entendieron el conde de Romanones y el propio rey, al constatar su falta de apoyo popular en las ciudades. Aquel inició contactos con Niceto Alcalá-Zamora para obtener seguridades sobre la vida del monarca. Pero el que iba a designarse Jefe del Estado y Presidente del Gobierno provisional sólo unas horas más tarde, había obtenido el apoyo de Sanjurjo, y con él el de la Guardia Civil y el Ejército; se eximió de poder garantizar nada, exigiendo en cambio el inmediato abandono del país del que había entregado el Gobierno a sucesivos dictadores. Tal exigencia fue repetida por el Comité Revolucionario (constituido durante la reunión del Pacto de San Sebastián de 1930) que se iba a convertir en Gobierno provisional, en un manifiesto publicado en los distintos diarios. El Monarca marchó hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931. El día 16 de abril, se hizo público el siguiente manifiesto, redactado en nombre del rey por el duque de Maura, hermano del veterano líder político Miguel Maura, y que el día 17 sólo publicó el diario ABC, en portada:
Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.
Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.
Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.
También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.
Entretanto, las ciudades de Sahagún (León), Éibar (Guipúzcoa) y Jaca (Huesca) fueron las tres únicas ciudades que proclamaron la República un día antes de la fecha oficial, el 13 de abril de 1931. El Gobierno de la República les concedería posteriormente el título de Ilustrísimas Ciudades. La primera ciudad en la que se izó la bandera tricolor fue Éibar, a las 6:30 de la mañana del 14 de abril, a la tarde de ese mismo día la imitaron las principales capitales españolas, incluyendo Barcelona y Madrid, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron mayorías muy holgadas.
Alfonso XIII abandonó el país sin abdicar formalmente y se trasladó a París, fijando posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdicó en favor de su tercer hijo, Juan. Falleció el 28 de febrero del mismo año.
El escritor eibarrés Toribio Echeverría redacta, en su libro Viaje por el país de los recuerdos la proclamación de la Segunda República en Éibar de esta forma:
Júbilo popular en Madrid
...y antes de las seis de la mañana habíase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la República, y los concejales electos del domingo, por su parte, habiéndose presentado en la Casa Consistorial con la intención de hacer valer su investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesión solemne, acordando por unanimidad proclamar la República. Acto seguido fue izada la bandera tricolor en el balcón central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta desde él al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los españoles estábamos viviendo en República. (Toribio Echeverría, Viaje por el país de los recuerdos)
Tras la proclamación de la República tomó el poder un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora desde el 14 de abril hasta el 14 de octubre de 1931, fecha en que presentó su dimisión por su oposición al laicismo del Estado, recogido en el artículo 26 de la nueva Constitución, siendo sustituido por Manuel Azaña. El 10 de diciembre de 1931 fue elegido Presidente de la II República Española Niceto Alcalá-Zamora, por 362 votos de los 410 diputados presentes (la Cámara estaba compuesta por 446 diputados). En este cargo se mantuvo hasta el 7 de abril de 1936, cuando el nuevo gobierno del Frente Popular pidió su dimisión por haber convocado dos veces elecciones generales en un mismo mandato, lo que podía considerarse una extralimitación de sus prerrogativas (a pesar de que los frentepopulistas habían cosechado un triunfo electoral en la última, pero que el PSOE había sido desalojado del Gobierno a causa de la anterior, junto con un pacto de la oposición con los que antes habían apoyado a las dictaduras) volviendo a sustituirle Manuel Azaña.
El parlamento resultante de las Elecciones a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931 tuvo por misión la de elaborar y aprobar una Constitución el día 9 de diciembre del mismo año.
La Constitución de la Segunda República Española supuso un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos por el ordenamiento jurídico español y en la organización democrática del Estado: dedicó casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales, amplió el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 años y residenció el poder de hacer las leyes en el mismo pueblo, que lo ejercía a través de un órgano unicameral que recibió la denominación de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, estableció que el Jefe del Estado sería en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados y compromisarios, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.
Símbolos del nuevo Estado
La historia de la bandera tricolor responde a un sentimiento esencialmente popular. Adaptación durante el Trienio Liberal del viejo pendón comunero, la voluntad del pueblo fue la encargada de llevarla a los mástiles oficiales de la II República en un arranque improvisado de diferenciar al nuevo régimen que comenzaba tras las votaciones del 12 de abril en sus símbolos más necesarios.
La unión del rojo, el amarillo y el morado en tres franjas de igual tamaño se hace oficial en el decreto de 27 de abril de 1931 y fue refrendada con la elevación a artículo en la Constitución Republicana de 9 de diciembre de ese mismo año. En dicho decreto se aclaró la inclusión del color castellano a los tradicionales aragoneses: «Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España».
Los orígenes de esta nueva enseña se remontan a 1820. En ese año el General Riego tras «reproclamar» la constitución de Cádiz en Cabezas de San Juan provocó durante un breve lapso de tiempo - apenas tres años- la apertura liberal del gobierno de Fernando VII. Durante este período se fundó la Milicia Nacional a la que se le asignaron banderas moradas con el escudo de Castilla y León. Poco duró dicha divisa pues ese mismo año es sustituida por otra rojigualda con el lema Constitución en su franja central.
En 1823 el regreso de Fernando VII al Absolutismo acabó también con la propia Milicia Nacional. En 1843 bajo el reinado de Isabel II se decretó por primera vez, el 13 de octubre, la unificación de la bandera de España. En dicho decreto regulador se permitió a los regimientos que antes tuvieran banderas moradas el uso de tres corbatas (corbatas son los cordones que cuelgan de los extremos superiores de las banderas) con los colores rojo, amarillo y morado. Este es el principal antecedente de la actual tricolor.
Tras el destierro de Isabel II, el Gobierno Provisional cambió el escudo monárquico sustituyendo en él a la corona real por la mural y añade las columnas de Hércules. Ambos símbolos los heredará el escudo que adorne la bandera tricolor en la Segunda República. El breve reinado de Amadeo I de Saboya concluyó con la proclamación de la Primera República. La bandera proyectada durante este régimen emulaba los colores revolucionarios de Francia: el rojo, el blanco y el azul, modificación que no se llevó a cabo por su corta duración y, con la restauración Canovista, la bandera recuperó sus elementos de 1843.
Es en esta etapa (1875-1930) cuando el Partido Federal adoptó los colores de la Milicia Nacional de 1820 como símbolo de la facción antidinástica y rechazo al sistema establecido. Comenzó a verse la bandera tricolor en casinos, periódicos y centros de adscripción republicana. Y fue tal el fuerte vínculo de estos colores con la idea de República, de cambio y de progreso, durante los reinados de Alfonso XII, Alfonso XIII, la regencia de María Cristina y las Dictaduras de Primo de Rivera y Berenguer, que, en un arranque de espontaneidad, una vez conocidos los primeros resultados de las votaciones del 12 de abril de 1931, especialmente en Madrid, el pueblo se echó a la calle portando insignias, escarapelas y banderas con los tres colores de la República. El decreto y el artículo que otorgaron valor institucional al símbolo, no fueron más que el refrendo oficial a un sentir popular. La bandera, hija del pueblo español, ondeó desde abril de 1931 en los mástiles oficiales, en el ejército y en las embajadas y consulados de España por todo el mundo. Para ella se adaptó el escudo que en 1868 eligió el Gobierno Provisional: cuartelado de Castilla, León, Aragón y Navarra, con la Granada en punta, timbrado por corona mural y entre las dos columnas de Hércules. Como novedad destaca su menor tamaño -1 m x 1 m -, la misma medida para las tres franjas y los flecos dorados en el contorno de las pertenecientes al ejército. Poco tiempo ondeó libre esta bandera: días después del 18 de julio de 1936, fue sustituida por otras divisas y apenas sobrevivió ahogada en la contienda. En el bando leal las milicias prefirieron casi siempre banderas rojas o rojinegras adornadas con emblemas partidistas: hoces y martillos, puños cerrados y otros símbolos que arrinconaron también al escudo oficial. A pesar de que gracias a la creación del ejército popular volvió a reglamentarse como única la tricolor, en la práctica la proliferación de banderas propias por parte de las distintas unidades hizo que no hubiera nunca más una enseña oficial.
El bando rebelde tuvo en sus inicios a la tricolor como bandera, pero a partir de agosto se tomó como oficial la rojigualda anterior a 1931. El no disponer de banderas propias y tener que cubrir improvisadamente de rojo la franja morada (cosida o pintada) dio lugar a curiosas insignias rojigualdas con franjas de la misma anchura y escudo republicano en su centro. En febrero de 1938 se cambió el escudo por el de los «Reyes Católicos» que no era otro que el republicano con la corona real y sobre el pecho del águila negra de San Juan.
Herencia de Castilla, de los seguidores de Riego, del Trienio Liberal y, sobre todo, del sentimiento del pueblo español, la bandera tricolor pesa más en los corazones que en la historia.
También se acuñaron monedas con el nuevo escudo.
De manera similar, se escogió como himno nacional el popularmente conocido durante gran parte del siglo XIX como el Himno de Riego como sustituto del oficial hasta entonces, la Marcha Real.
Contexto social y económico
Las intenciones de la República se enfrentaron con la cruda realidad de una economía mundial sumida en la Gran Depresión, de la que el mundo no se recuperó hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En términos de fuerzas sociales, la Segunda República surgió porque los oficiales del ejército no apoyaron al rey, con el que estaban molestos por haber aceptado éste la dimisión de Primo de Rivera, y a un clima de creciente reivindicación de libertades, derechos para los trabajadores y tasas de desempleo crecientes, lo que resultó en algunos casos en enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, asesinatos por grupos extremistas de uno u otro bando, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.
Territorios españoles al proclamarse la República
En España la agitación política tomó además un cariz particular, siendo la Iglesia objetivo frecuente de la izquierda revolucionaria, que veía en los privilegios de que gozaban una causa más del malestar social que se vivía, lo cual se tradujo muchas veces en la quema y destrucción de iglesias. La derecha conservadora, muy arraigada también en el país, se sentía profundamente ofendida por estos actos y veía peligrar cada vez más la buena posición de que gozaba ante la creciente influencia de los grupos de izquierda revolucionaria. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la Segunda República sufrió un severo aislamiento, ya que los grupos inversores extranjeros presionaron a los gobiernos de sus países de origen para que no apoyaran al nuevo régimen, temerosos de que las tendencias socialistas que cobraban importancia en su seno, terminaran por imponer una política de nacionalizaciones sobre sus negocios en España. Para comprender esto es clarificador saber que la compañía Telefónica era un monopolio propiedad de la norteamericana "International Telephone and Telegraph" (ITT), que los ferrocarriles y sus operadoras estaban fundamentalmente en manos de capital francés, mientras que las eléctricas y los tranvías de las ciudades pertenecían a distintas empresas (mayormente británicas y belgas). Como consecuencia no hubo una sola nacionalización durante el periodo republicano, pero, sin embargo, el respaldo de las potencias fascistas alentó a muchos generales conservadores para que planificaran insurrecciones militares y golpes de estado. Sus intenciones se materializarían primero en la Sanjurjada de 1932 y en el fallido golpe de 1936, cuyo resultado incierto desembocó en la Guerra Civil Española. Por su parte, las democracias occidentales no apoyaron al régimen republicano por miedo a un enfrentamiento armado, salvo en coyunturas muy específicas, lo que no sirvió, en última instancia, para evitar la Segunda Guerra Mundial.
La sociedad española de los años Treinta era fundamentalmente rural: un 45,5 % de la población activa se ocupaba en la agricultura, mientras que el resto se repartía a partes iguales entre la industria y el sector servicios. Estas cifras describen una sociedad que aún no había experimentado la Revolución industrial. En cuanto a sindicatos y partidos políticos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuya lista fue la más votada para las elecciones constituyentes de 1931, contaba con 23 000 afiliados; su organización hermana, el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) ya contaba en 1922 con 200 000 afiliados; el sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tenía en septiembre de 1931 unos 800 000 afiliados. Otras organizaciones, como el Partido Comunista de España (PCE) tenían una presencia nominal y no cobraron fuerza hasta el comienzo de la Guerra Civil. En cuanto a los nacionalismos, la "Lliga Regionalista de Catalunya" liderada por Francesc Cambó había apoyado abiertamente la dictadura de Primo de Rivera, y por ello permaneció al margen de la política durante la República, mientras que otros partidos políticos catalanes, más escorados hacia la izquierda o el independentismo, fueron los que tuvieron mayor protagonismo; en el caso del País Vasco y Navarra, cabe mencionar que aún no se había consumado la ruptura entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la Comunión Tradicionalista (CT), integrada ésta última por los carlistas.
Respecto de las iniciativas de cambio socioeconómico de los gobiernos republicanos, caben destacar las subidas de los salarios de los trabajadores del campo llevadas a cabo durante el bienio social-azañista, invertidas luego durante el bienio radical-cedista, encaminadas a mejorar las condiciones de vida en el medio rural. Otras iniciativas fueron las ocupaciones de tierra y expropiaciones ilegales en los momentos iniciales de la Guerra Civil como una manera de conseguir ingresos y apoyo popular por parte del campesinado.
Etapas de la República

Gobierno Provisional

Primer Gobierno Provisional
  • 14 de abril: Tras las elecciones municipales, se declara en España la Segunda República. En las calles se suceden manifestaciones multitudinarias de celebración, en los cuarteles se hacían sonar el Himno de Riego y La Marsellesa y los miembros del pacto de San Sebastián, futuro gobierno provisional, salían de la cárcel o volvían del exilio en Francia.
  • Varias decenas de miembros de las Juventudes Socialistas son desplegadas en el Palacio de Oriente para garantizar la seguridad de la familia real, aún en su interior.
  • Al conocer los resultados, Francesc Macià proclama el Estado Catalán e invita a las demás regiones a organizar un Estado Federal, si bien poco después colaborará con Madrid priorizando la estabilidad del nuevo régimen.
  • 28 de abril: El Gobierno Provisional dicta su primer decreto de importancia destinado a combatir el paro agrícola. Las reformas, organizadas por Largo Caballero, continuarían en los meses siguientes con la oposición de la mayoría de alcaldes y terratenientes, afectos a la monarquía.
  • El clero se muestra dividido en el acatamiento al régimen republicano entre aquellos que recomiendan obediencia a las autoridades (pero sin reconocer a la República como gobierno legítimo) y los abiertamente hostiles, como el cardenal Segura, Cardenal primado de Toledo, que lanza una diatriba antilaicista en su pastoral del 7 de mayo de 1931.
  • El mundo financiero acogió mal el cambio de régimen. Un préstamo holandés privado de 60 millones de dólares concedido al último gobierno de la monarquía fue cancelado, se registró una fuga de capitales y la cotización de la peseta se depreció un 20% durante el primer mes de la República. Indalecio Prieto, ministro de economía, amenazó con multas y confiscaciones a los implicados en la fuga de capitales, negoció la compra de divisas extranjeras y cerró un tratado de compra de gasolina con la Unión Soviética a un precio ostensiblemente más barato que los ofrecidos por las compañías británicas y estadounidenses.
  • 6 de mayo: La enseñanza religiosa en la escuela pública deja de ser obligatoria, pasa a ser voluntaria.
  • 10 de mayo: Causando gran polémica, se inaugura el Círculo Monárquico en Madrid. Ante los rumores de que un monárquico exaltado 5 había asesinado a un taxista que se negó a gritar «Viva el Rey», un grupo de personas provocó un altercado a las puertas de dicha institución.
  • 11 de mayo: Unos veinticuatro conventos, colegios y centros católicos a nivel nacional son incendiados y asaltados por bandas juveniles. La actuación de las autoridades republicanas consigue restaurar el orden sin lamentar víctimas humanas.
  • 12 de mayo: Los sucesos del día anterior llevan al traste los esfuerzos de Prieto por reactivar el préstamo holandés. En consecuencia, se llevan a cabo depósitos en el Banco de Francia.
  • 13 de mayo: El gobierno declara persona non grata al cardenal primado Pedro Segura por provocador y por sus críticas al sistema dirigidas a los fieles. Desde el Vaticano, se sustituye al radical Segura por el más moderado Gomá, que reconocerá a la República e intentará dialogar con los representantes del Estado naciente.
  • 22 de mayo: El gobierno proclama la libertad religiosa. Además, se decreta que el Ministerio de Instrucción Pública es libre de retirar las obras de arte que guardasen los edificios religiosos si se estimaba que corrían peligro de resultar deteriorados.
  • 26 de mayo: Azaña comienza la reforma del Ejército. El número de divisiones se reduce de 16 a 8, se limita el servicio militar obligatorio a un año. Además, se elimina el rango de Capitán General; las Capitanías eran una institución con la capacidad de hacerse con el gobierno ante situaciones de tensión. Las funciones de los generales de división se reducirían a las estrictamente castrenses y se intentaría reducir el número de oficiales de 26.000 a 8.300. Para lograrlo, a aquellos oficiales que renunciasen voluntariamente se les ofrecería el retiro con la paga completa, algo que era visto por los altos mandos como un soborno a pesar de que se comprendía lo necesario de la reforma. No obstante, miles de oficiales se acogieron a la medida.
  • 3 de junio: Los obispos españoles protestan ante el presidente del Gobierno por su pretensión de separar Iglesia y Estado.
  • 18 de junio: El gobierno destierra a Mateo Múgica, obispo de Vitoria.
Bienio social-azañista (1931-1933)
Manuel Azaña
También conocido como bienio reformista o bienio progresista.
1931
  • 15 de mayo: El papa Pío XI publica la encíclica Quadragesimo Anno, en la que anima a los católicos a implicarse en las sociedades en las que viven y a participar en la Acción Católica. Para los católicos españoles esto significa que han de colaborar con el nacimiento y la estabilidad del Nuevo Estado, a pesar de que no sea oficialmente reconocido por la Iglesia.
  • 29 de mayo: Por Decreto del ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, se crea el Patronato de las Misiones Pedagógicas, con el fin de difundir la cultura general, la moderna orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares, con especial atención a los intereses espirituales de la población. Una Comisión central en Madrid, en colaboración con la Universidad de Madrid y otras Comisiones creadas al efecto en provincias organizarán, entre otras muchísimas actividades, sesiones de cine, teatro y la circulación de bibliotecas ambulantes por los pueblos más alejados de la geografía española.
  • 4 de julio: Tienen lugar la huelga de la Telefónica y la huelga general convocada por el sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
  • 14 de julio: Se clausura la Academia General Militar de Zaragoza, desatando el enfado de los oficiales más antirrepublicanos.
  • 3 de agosto: Se aprueba en referéndum el proyecto de Estatuto de Cataluña con un 75% de participación y la práctica totalidad de votos a favor.
  • En septiembre de 1931 el proyecto de Estatuto Vasco, apoyado por carlistas y nacionalistas vascos, es rechazado en las Cortes Constituyentes por sobrepasar los límites constitucionales.
  • 9 de octubre : Se producen los sucesos de Gilena, uno de los primeros altercados violentos en el campo andaluz.
  • 14 de octubre: Alcalá Zamora dimite como presidente del Gobierno por su desacuerdo con las políticas laicistas que defendía el Gabinete. Pasará a ser presidente de la República, mientras que Manuel Azaña le sustituirá al frente del Ejecutivo. Empieza el llamado Primer Gobierno Reformista.
  • 29 de octubre: Se promulga la ley de Defensa de la República para combatir la violencia pública y la difamación del nuevo régimen.
  • Octubre: Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo fundan las JONS, un sindicato de corte fascista partidario de la violencia que no se presentará a ninguna convocatoria electoral. Aunque políticamente es un grupo marginal, recibe donativos ocasionales de Juan March, Antonio Goicoechea y algunos banqueros vascos.
  • 9 de diciembre: Aprobación por las Cortes de la Constitución de la República Española de 1931.
  • 16 de diciembre: Gobierno de coalición republicano-socialista, presidido por Azaña.
  • 20 de diciembre: La Federación de Trabajadores de la Tierra convoca una manifestación pacífica para pedir trabajo. En el pequeño pueblo extremeño de Castilblanco, la Guardia Civil impide la manifestación sin disparar contra la muchedumbre como de costumbre. La Federación, en respuesta, convoca una huelga general de dos días. Se convocan más manifestaciones, y el alcalde envía a un grupo de guardias civiles a la Casa del Pueblo para negociar. Un grupo de mujeres empieza a increparles, por lo que uno de los guardias dispara un tiro disuasorio. Acto seguido, un grupo de gente se abalanza sobre ellos y los lincha. La opinión pública y la clase política se estremecen y los cabecillas del linchamiento son condenados a cadena perpetua.
  • Otros proyectos iniciados primero por el ministro de Instrucción Pública Marcelino Domingo y su sucesor Fernando de los Ríos incluyen la inversión de 400 millones de pesetas de la época para la construcción en masa de escuelas primarias (de la mano del director de Enseñanza Primaria Rodolfo Llopis se erigen 7.000 en los primeros diez meses del nuevo gobierno, de un total de 27.000 previstas por el Ministerio como necesarias para que todos los niños de España tuviesen acceso a la escuela Primaria), cursillos de adaptación para miles de funcionarios de ambos sexos en posesión del título de Maestro pero que trabajan en otras áreas del Estado por falta de puestos y el aumento de sueldos en un 15 por ciento a los educadores. Los ayuntamientos más conservadores no creen en la iniciativa desde el principio y, desde finales de 1932, los diputados monárquicos y católicos la torpedean abiertamente hasta que ésta se acaba perdiendo en el fondo de la discusión de la cuestión religiosa
1932
  • Enero: Se aprueban la Ley de Divorcio y la de Secularización de Cementerios. Si bien las medidas no supusieron un aluvión de divorcios y entierros civiles, sí corrieron ríos de tinta con los divorcios de algunas personas destacadas, como el de la nieta del conservador Antonio Maura. La influyente Iglesia Católica consideró las medidas tomadas por el Gobierno de Azaña como actos ilegales y ofensivos.
  • 5 de enero: Al igual que a finales de diciembre, los campesinos y la Guardia Civil se enfrentan en Arnedo, La Rioja. Los guardias, al contrario que en Castilblanco, abren fuego indiscriminado sobre un grupo de campesinos que acudía a una negociación con los patronos, matando a cuatro mujeres y un niño e hiriendo a dieciséis personas. La opinión pública vuelve a escandalizarse y el suceso provocará la destitución al cabo de un mes del General de la Guardia Civil, José Sanjurjo, y su sustitución por Miguel Cabanellas.
  • 10 de enero: Tiene lugar un mitin carlista. A la salida del mismo, algunos afiliados se encaran con jóvenes socialistas que habían acudido a hacer una contramanifestación y abren fuego, matando a tres personas e hiriendo a un número indeterminado, además de a un guardia civil. La investigación descubrió que algunos disparos habían provenido del convento de las Madres Reparadoras, por lo que se procedió a su clausura. Además, el colegio del Sagrado Corazón, fue multado cuando en un registro se encontró en su interior un alijo de armas.
  • 24 de enero: El gobierno, aplicando el Artículo 26 de la Constitución, ordena disolver la Compañía de Jesús y confiscar todos sus bienes en España incluyendo sus inversiones en la Telefónica y en las compañías de electricidad y transportes, pero resulta difícil seguir su entramado de empresas pantalla. El decreto supone la exclaustración de los jesuitas que regentaban instituciones docentes, lo que conlleva diferentes consecuencias para los centros: algunos como la Universidad de Comillas lograron mantener su actividad, pero otros tuvieron que cesar. Entre los afectados estuvieron centros de estudios superiores como la Universidad Pontificia Comillas, el Instituto Químico y el Laboratorio Biológico de Sarriá, el Instituto Católico de Artes e Industria de Madrid, el Centro Escolar y Mercantil de Valencia, los observatorios de Roquetes y Granada, las Facultades de Letras y la Universidad Comercial de Deusto, por entonces única Facultad de Ciencias Económicas de España, que no volvería a abrir sus aulas hasta pleno franquismo. En algunos casos estos centros pasaron a ser propiedad del Estado, por lo que sus títulos por fin recibieron el reconocimiento oficial que no habían tenido durante la Monarquía. En otros casos los jesuitas siguieron dirigiéndolos como si se tratase de cualquier empresa privada, y la propiedad de algunas residencias se descubrió que hacía años que recaía en los propios habitantes a pesar de que la Compañía figuraba como titular.
  • 30 de enero: Para sustituir a los cuerpos urbanos de policía se crea la Guardia de Asalto. En meses sucesivos se le irá dotando de personal y medios para hacer frente a las huelgas esporádicas y a los enfrentamientos entre bandas callejeras.
  • Marzo: Se decide pasar a la reserva a todos aquellos generales que no reciban un nombramiento en el plazo de seis meses. Con esta medida se pretende, por un lado, adelgazar el cuerpo de oficiales, y por otro forzar el retiro de generales que puedan suponer un riesgo para el sistema democrático. Entre los afectados se cuentan Emilio Mola y Millán Astray.
  • Abril: Un enfrentamiento entre socialistas y carlistas en Pamplona se salda con dos fallecidos y ocho heridos por arma de fuego. La violencia política esporádica y las huelgas o conatos de huelga, no obstante, no ponían en peligro la estabilidad del gobierno.
  • 13 de mayo: Se crea el CASE (Cuerpo Auxiliar Subalterno del Ejército) con la intención de regularizar la situación de los empleados civiles del Ejército tales como conserjes, mecanógrafos, mecánicos o delineantes.
  • 27 de junio: Incidente de Carabanchel. Los generales Villegas, Caballero y Goded movilizan hacia Carabanchel a tres regimientos de infantería de la guarnición de Madrid en el marco de unas prácticas militares con cadetes. Tras una serie de discursos críticos con la política del Gobierno y apelando a la tradicional visión intervencionista del Ejército en la vida civil, Goded termina su discurso con un Viva España... y nada más, omitiendo a propósito el ¡Viva la República! que por ley está obligado a pronunciar. Acto seguido, el teniente coronel Julio Mangada, de conocidas ideas liberales, le afea su actitud, a lo que Goded responde mandándole arrestar. Se sabe públicamente que algunos generales y altos rangos del ejército como Villegas y Goded son monárquicos y se les cree envueltos en conspiraciones antirrepublicanas, por lo que Azaña aprovecha el Incidente para relevar de sus puestos a los principales implicados.
  • 10 de agosto: Golpe de estado fracasado del general Sanjurjo (La Sanjurjada). Sanjurjo es detenido en Huelva, cuando intentaba huir a Portugal. Juzgado y condenado a muerte, el Presidente de la República le conmuta la pena por cadena perpetua. Entre los detenidos como organizadores del Golpe se encuentran otros altos mandos como Goded, Cavalcanti y Barrera, hasta un total de 145 colaboradores.
  • 9 de septiembre: Rápida aprobación del Estatuto catalán en el Parlamento. Tras el Golpe de Estado fallido del mes anterior, la mayoría de los intervinientes coinciden en que enzarzarse en luchas intestinas por cuestiones menores pone en peligro la estabilidad de la República. Desde la aprobación del Estatuto en referéndum, los partidos habían polemizado largamente sobre la cuestión catalana, su papel dentro del Estado y la organización territorial de la naciente República, y las discusiones se hallaban en punto muerto tras más de un año de reuniones, plenos y ruido mediático. Sin embargo, el Golpe de Estado de Sanjurjo hizo consciente a la clase política de que existían cierto número de personas bien situadas decididas a acabar con el sistema y a instaurar una dictadura o restaurar la monarquía.
  • 9 de septiembre: Por los mismos motivos, se aprueba en el Parlamento la Ley de Bases para la Reforma Agraria, el proyecto más ambicioso de la Segunda República por su calado económico y social que, sin embargo, no dará los resultados deseados. Será sustituída por la Ley de Contrarreforma Agraria en el bienio siguiente.
  • Septiembre: A lo largo del mes, se crea el Instituto de Reforma Agraria (IRA) para el inventario y expropiación. Azaña continúa realizando reformas en el Ejército: se crean un Cuerpo de Trenes y se aumenta el presupuesto para aviación. Se reducen las academias de especialistas de cinco a dos y establece como requisito que todos los aspirantes a oficial deberán estudiar un determinado número de horas de artes liberales a nivel universitario. Además, los tribunales militares dejan de tener jurisdicción propia y son subordinados a los tribunales civiles. Las dos primeras medidas son aplaudidas por el estamento militar, pero las demás medidas, decretadas con la motivación de acercar al ejército a la sociedad civil y acabar con su sentimiento de independencia y superioridad sobre los sucesivos gobiernos, son recibidas por lo general con frialdad.
1933
  • 8 de enero: Levantamiento anarquista a nivel nacional (la llamada Revolución de Enero de 1933). Anarquistas de toda la geografía española se rebelan con el objetivo de instaurar el comunismo libertario. Varios ayuntamientos de provincias son incendiados y en Barcelona los obreros y la policía se enfrentan, dejando un balance de 37 muertos y 300 heridos en tres días.9 En algunos lugares como Valencia o Sevilla se declara el Estado de Guerra y se procede a la clausura de los sindicatos obreros.
  • 11 de enero: Los Sucesos de Casas Viejas copan las portadas de los diarios. La Guardia de Asalto se enfrenta a los campesinos en Casas Viejas, Cádiz, y conmina a rendirse al cabecilla de la rebelión en el pueblo, que se encuentra encerrado en su casa. Ante la negativa, los agentes abren fuego matando a todos los habitantes de la casa y, a continuación, prenden fuego al lugar. Al mismo tiempo, un pelotón de la Guardia de Asalto fusila de manera irregular a catorce prisioneros , y ante el revuelo su oficial al mando, el capitán Rojas, afirma recibir órdenes directas de Manuel Azaña, y le atribuye la frase «Los tiros, a la barriga». No obstante, Azaña negó haber dado esa clase de orden y tras la investigación nunca se pudo demostrar su implicación en los hechos. Alejandro Lerroux presenta una moción de censura, pero la retira a la vista de las conclusiones. Varios diputados de diferentes partidos se ponen en contacto con Azaña para proponerle una Dictadura como medio para acabar con la inestabilidad social.
  • 4 de marzo: Un grupo de católicos moderados funda la CEDA utilizando la Acción Popular como núcleo, si bien desde su nacimiento el nuevo partido aglutina también a los carlistas y a alfonsinos. Son más partidarios de una monarquía tradicional que de una al estilo de la italiana.
  • 23 de abril: Elecciones municipales de abril de 1933: Por primera vez en la Historia de España, las mujeres pueden votar en unas elecciones. Su incorporación en masa a la vida electoral tiene los resultados que se esperaban, puesto que era también la primera ocasión en la que se presentaban candidatos republicanos en cientos de municipios rurales La sociedad rural, mucho más conservadora que la urbana, hace que el número de concejales monárquicos o de extrema derecha supere la barrera de los 4.000 a nivel nacional, frente a los algo más de 7.500 que se declaran republicanos.
  • 18 de mayo: La ley de Congregaciones convierte en propiedades públicas todos los bienes de la Iglesia, no solo los templos, sino también los bienes muebles (incluyendo los ornamentos de los sacerdotes, las imágenes y los objetos de uso común).
  • Julio: Pastoral del Papa Pío XI. El Papa aconseja a los católicos españoles acatar a los poderes civiles, sin renunciar a enviar a sus hijos a escuelas de tradición católica.
  • Septiembre: Elecciones para el Tribunal de Garantías Constitucionales. El Tribunal, votado principalmente por los concejales electos en las Municipales de abril, es copado por los conservadores, que conquistan el 70% de los puestos. Algunos de los miembros electos son Juan March, entonces en la cárcel por contrabando y José Calvo Sotelo, monárquico, ex-ministro de Primo de Rivera y en el destierro en el momento de ser elegido.
  • 9 de octubre: Ante la imposibilidad de Lerroux de alcanzar una mayoría que garantice la gobernabilidad, se disuelven las Cortes y se convocan nuevas elecciones.
  • 29 de octubre: Fundación de Falange Española por José Antonio Primo de Rivera. A pesar de las simpatías que su fundador levanta entre los universitarios por su juventud, Falange rechaza presentarse a las elecciones generales. José Antonio rechaza toda idea que tenga que ver con sentarse en un Parlamento de forma expeditiva.
  • 19 de noviembre: Elecciones generales ganadas por los conservadores de la CEDA, liderada por José María Gil-Robles, gracias al voto masivo de las mujeres, de los agrarios y de los sectores de la clase media urbana apolíticos pero católicos, además de por la abstención de los anarquistas. En segunda posición quedan los radicales de Alejandro Lerroux, principales beneficiados de la ruptura de la Conjunción Republicano-Socialista. Fueron las primeras elecciones en la Historia de España en las que pudieron votar las mujeres. Al igual que en la primera legislatura, los partidos ganadores quedan sobrerrepresentados en el Parlamento debido a las normas electorales. Los resultados del resto de partidos apenas varían con respecto a los de dos años antes.
Bienio radical-cedista (1934-1936)
También conocido como bienio derechista.
  • Elecciones generales de noviembre de 1933, las primeras con sufragio femenino, tuvieron por resultado la mayoría de las derechas: 258 diputados de derecha, 119 de centro y 95 de izquierda. Esta última se presentó desunida, mientras que la derecha se agrupó en torno a la CEDA. La participación fue del 67'46%, con una notable abstención en las zonas de mayoría anarquista.
El reparto de votos fue el siguiente: de los 8.535.200 votos emitidos, 3.365.700 fueron para partidos de derechas, 2.051.500 para partidos de centro y 3.118.000 para los partidos de izquierda.
En Asturias la rebelión anarquista duró desde el día 5 de octubre al 19 de octubre de 1934 siendo sofocada por las tropas del Gobierno quien envió unidades de la Legión española y Regulares, venidas desde el protectorado español en Marruecos (6 de octubre de 1934).
Los revolucionarios dieron muerte a un número de personas que oscila entre las 85 y las 115. En combate mataron a 256 miembros de las FF.AA. y las de Seguridad, hirieron a 903 y hubo 7 desaparecidos. Destruyeron total o parcialmente 58 iglesias, 26 fábricas, 58 puentes, 63 edificios particulares, 730 edificios públicos. Años después, Indalecio Prieto pediría perdón en nombre del PSOE por estos delitos.
Pos su parte las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad mataron a 84 personas. En combate dieron muerte a 500 revolucionarios.
Se dictaron 10 penas de muerte y se ejecutaron 4.
Se detuvo y encarceló a 15.000 personas, pero en su mayoría fueron puestos en libertad paulatinamente a lo largo de los meses siguientes. En la represión inmediata, cientos de prisioneros fueron sometidos a palizas y torturas calificadas de "inhumanos" o "nunca vistos". Un método en el que destacó el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval, quien impuso un auténtico terror policial hasta que fue destituido en diciembre. El periodista Luis de Sirval, que había investigado y denunciado los excesos de las tropas mercenarias Yagüe, fue asesinado a manos de un oficial extranjero del Tercio, el teniente Dimitri I. Ivanov por las fuerzas del ejército republicano. De ese modo el gobierno de la República recuperó la soberanía en una amplia zona de Asturias, dando inicio a una dura represión que posteriormente será explotada electoralmente por el Frente Popular . Muy notorio sin embargo, fue el caso del periodista Luis Sirval, que fue asesinado por un oficial de la Legión, por atreverse a denunciar las atrocidades que se estaban cometiendo una vez acabada la lucha. Asimismo, el propio Lerroux se vio obligado, ante la denuncia de Gordón Ordás, diputado de su partido, a ordenar el traslado del comandante Doval, de la Guardia Civil, ante los innumerables actos de tortura protagonizados por este jefe y corroborados por una delegación parlamentaria española a la que se unió un grupo de parlamentarios británicos.
  • El estatuto catalán es suspendido y su presidente Lluís Companys es detenido y juzgado.
  • Deflación monetaria.
  • Debilitamiento del centro político por casos de corrupción de algunos dirigentes del Partido Radical de Lerroux. El caso más famoso es el escándalo del estraperlo (viene de la deformación al castellano de "Strauss & Pearl", una famosa empresa de apuestas).
  • Unión de socialistas y republicanos de izquierdas en un bloque, el denominado "Frente Popular", ante el temor generalizado de la izquierda europea a la fuerte expansión de las potencias fascistas, una idea labrada en el seno de la URSS tras el VII Congreso de la Internacional Comunista.
  • En agosto de 1935 se aprueba una nueva ley de reforma agraria.
  • Gil Robles nombra a Franco Jefe de Estado Mayor.
  • En 1936, el Frente Popular de orientación de izquierda republicana burguesa ponía en marcha el programa del Frente: amplia amnistía, restablecimiento del estatuto de Cataluña y envío de los generales sospechosos a puestos alejados de Madrid.
  • Se inicia la tramitación parlamentaria de nuevos estatutos de autonomía (Galicia y Euskadi).
Frente Popular (1936 - 1939)
  • Azaña es nombrado, el 19 de febrero de 1936, Presidente del Gobierno, del que no forman parte los socialistas.
  • Destitución de Niceto Alcalá-Zamora como Presidente de la República el 7 de abril de 1936.
  • Cenit del enfrentamiento violento entre las izquierdas y derechas. El día 16 de abril, en el entierro del alférez De los Reyes de la Guardia Civil, fallecido el 14 de abril durante los incidentes que se produjeron en la celebración del V aniversario de la República, la intervención del teniente Castillo, de la Guardia de Asalto e instructor de las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas, dio como resultado un muerto a manos de uno de los hombres de la sección de Castillo y de un herido grave por disparo realizado por él mismo. El muerto era Andrés Sáenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, y el herido un joven carlista estudiante de medicina llamado José Llaguno Acha.
  • Crisis de gobierno, Azaña dimite y es nombrado Presidente de la República 10 de mayo de 1936.
  • Forma gobierno Santiago Casares Quiroga (12 de mayo de 1936).
  • Se concede una amplia amnistía a los implicados en la Revolución de 1934.
  • 12 de mayo de 1936, dos meses antes de que Franco diese el golpe de Estado, el Alcalde Juan Quintero Guerra del ayuntamiento de Candelaria (Tenerife), insta a esta corporación municipal que se tome acuerdo de solicitar del Gobierno de la República la urgente e inmediata relevación del Comandante Militar Sr. Franco, así como reiterar al Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia la adhesión de la Corporación por su actitud enérgica y resuelta en defensa del poder civil.
  • 17 de junio de 1936: Gil-Robles denuncia en el parlamento de forma catastrofista los desórdenes habidos desde el 1 de febrero hasta el 15 de junio: "160 iglesias destruidas, 251 asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto. 269 muertos. 1287 heridos de diferente gravedad. 215 agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan. 69 centros particulares y políticos destruidos, 312 edificios asaltados. 113 huelgas generales, 228 huelgas parciales. 10 periódicos totalmente destruidos, todos de derecha. 83 asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos. 146 bombas y artefactos explosivos. 38 recogidos sin explotar." El gobierno del Frente Popular alegaba estar desbordado ante la escalada de violencia entre sectores radicales izquierdistas y derechistas, causada por ambos.
  • El 12 de julio de 1936 es asesinado José del Castillo Sáez de Tejada. Al día siguiente, guardias de asalto, fuerzas de seguridad, compañeros de Castillo, asesinan al líder de la oposición, José Calvo Sotelo, antiguo ministro de Hacienda de la Monarquía y jefe del Bloque Nacional, agrupación de monárquicos de Renovación Española y de carlistas tradicionalistas. Calvo Sotelo era en ese momento el líder de la oposición y, aunque su asesinato no es el detonante del Golpe de Estado, se considera que precipitó los acontecimientos.
  • Golpe de estado en la tarde del 17 de julio de 1936 del ejército del norte de Marruecos y diversas guarniciones peninsulares.
Guerra civil
  • En enero, ante el avance franquista sobre Barcelona, el Gobierno se retira a Figueras.
  • El 6 de febrero Azaña, Negrín, Companys, Aguirre y Martínez Barrio cruzan la frontera francesa a pie.
  • El 27 de febrero tras el reconocimiento del Gobierno de Burgos por Francia e Inglaterra, Azaña dimite, y Martínez Barrio, su sucesor constitucional, promete la Presidencia de la República ante la Diputación Permanente, reunida en París, sin poder trasladarse a territorio español debido al golpe del coronel Casado.
  • El 2 de marzo Negrín asciende a varios militares y decide continuar la guerra.
  • El 5 de marzo se forma el Consejo de Defensa Nacional, en el que participan los elementos no comunistas del Frente Popular. Casado en Defensa, Besteiro como Consejero de Estado, Wenceslao Carrillo, socialista caballerista como Consejero de Gobernación y Miaja como Presidente. La apoyaron los generales Matallana y Menéndez y el anarquista Cipriano Mera. Mientras tanto Negrín tomó un avión desde cerca de Elda y volvió a Francia.
  • Del 7 al 11 de marzo los comunistas se sublevan en Madrid y Ciudad Real. La sublevación es reprimida por las tropas de Mera en Madrid y las del General Escobar en Ciudad Real.
  • En la madrugada del 1 de abril se rinden en los muelles del puerto de Alicante las últimas tropas republicanas.
Las autonomías regionales
En septiembre de 1931, un primer proyecto de Estatuto Vasco es rechazado. Ese mismo año se propone un Estatuto de Autonomía de Baleares.
El 9 de septiembre de 1932 se acepta después de muchos debates el Estatuto catalán.
Una asamblea regional de municipios gallegos aprueba, en 1932, una propuesta de Estatuto de Autonomía que sería sometido a plebiscito cuatro años después, el 28 de junio de 1936, de acuerdo con las normas de un decreto de la presidencia del Estado de mayo de 1933.
El proyecto de Estatuto de Autonomía de Galicia se entregó en las Cortes el día 15 de julio de 1936, junto al Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Aragón, y fue trasladado al Congreso de Diputados para que fuera admitido a trámite.
En Castilla la Vieja y en la Región de León, durante la Segunda República, sobre todo en 1936, hubo una gran actividad regionalista favorable a una región de once provincias (Ávila, Burgos, León, Logroño, Palencia, Salamanca, Santander, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora), incluso se llegaron a elaborar unas bases de estatuto de autonomía que se publicaron en El Norte de Castilla. El Diario de León abogó por la formalización de esta iniciativa y la constitución de una región autónoma con estas palabras: "unir en una personalidad a León y Castilla la Vieja en torno a la gran cuenca del Duero, sin caer ahora en rivalidades pueblerinas" (Diario de León, 22 de mayo de 1936). Al final, la guerra civil acabó con las aspiraciones de la autonomía para las dos regiones. Queda fijada para el último domingo de septiembre de 1936 una Asamblea nacional destinada a debatir y modificar el anteproyecto y aprobar el proyecto de Estatuto de Autonomía de Andalucía. El día 1 de octubre de 1936, las Cortes aprueban por aclamación el Estatuto del País Vasco.
El 1 de febrero de 1938 las Cortes admiten a trámite el Estatuto de Autonomía de Galicia, que no es rechazado ni aprobado.
En Asturias se redactó un estatuto de autonomía por el catedrático de derecho avilesino Sabino Álvarez Gendín, que no llegó a ser tramitado.
La República en el exilio
Lista cronológica de los últimos actos del último gobierno y los primeros en el exilio:
Aunque la Guerra Civil obligó a terminar con el gobierno republicano en España, hasta 1977 estuvieron funcionando distintas instituciones republicanas y diversos países como México o Yugoslavia continuaron reconociendo al gobierno en el exilio como el gobierno legítimo.

Presidentes de la República (Jefes de Estado):
Jefes de Gobierno:

Primer Gobierno Provisional
Segundo Gobierno Provisional
Tercer Gobierno
(De Wikipedia y otras fuentes)
( De Francisco Giménez-Alemán, en “La Estrella Digital”, 14/04/2011)
“La II República amaneció en España como una bocanada de aire fresco. La irrespirable atmosfera política que se vivía desde septiembre de 1923, cuando el general Primo de Rivera se pronunció y el Rey pasó por el aro, constituyó un paréntesis antidemocrático que terminaría con la caída de la Monarquía. De esto nadie tiene hoy la menor duda.
La República devolvió a los españoles sus libertades perdidas, concedió el voto a la mujer, suprimió la censura de prensa e introdujo planes de educación  abiertos y eficaces, de los que saldría una generación  ilustrada acorde con los modelos más avanzados de Europa. Muchos ciudadanos de profundo sentimiento monárquico no tuvieron inconveniente en reconocer tales avances y durante unos años el cambio de régimen pareció asentarse entre la burguesía y las clases populares con naturalidad y casi general reconocimiento de que los nuevos modos de gobernación nos acercaban a la modernidad que imperaba en Occidente.
El golpe de Estado de Francisco Franco acabó de un sablazo con esa ilusión colectiva, y nuestro viejo país volvió a las andadas: una dictadura interminable, supresión de los derechos civiles, incluido el de sufragio y de libre expresión y asociación, y una represión cuartelera dirigida por la oscura personalidad del Caudillo, que como buen autócrata no soltó las riendas hasta el día de su muerte, cuarenta años después de haber acabado con un sistema constitucional refrendado por la inmensa mayoría de los españoles.
A partir de la desaparición del dictador, y solo entonces, las cosas empezaron a cambiar. La proverbial presencia de Juan Carlos I en la Jefatura del Estado y la nueva forma de éste, la Monarquía parlamentaria –el rey reina pero no gobierna- hicieron el milagro de una transición política sin traumas que dio a luz la Constitución de 1978, más avanzada que la de 1931, en la que las libertades gozaban de todo el predicamento y los partidos políticos reaparecieron y se sometieron al voto popular. Años inolvidables en los que nacía el nuevo Estado de las autonomías se disponía a despejar los recurrentes contenciosos territoriales, dentro de la unidad indisoluble de la nación.
La II República es hoy, sobre todo para las generaciones jóvenes, una página a no olvidar de nuestra Historia, que dejó en la conciencia de los hombres libres el sentido de la ciudadanía y del derecho, factores de la convivencia civilizada que ahora se reproducen en la sociedad española. Se ha dicho, con razón a medias, que nuestro país es una república coronada. Y a esa mitad que lo piensa y a la otra no le duelen prendas en reconocer que la Monarquía es la institución más valorada por la gente, precisamente porque ha sabido devolverle al pueblo los valores que fueron estandarte de aquella naufragada República.
La normalidad con la que vive España el ochenta aniversario del 14 de abril de 1931 es el signo elocuente de que nuestro país camina por el sendero correcto y que salvo nostalgias tan legítimas como desfasadas aquí nadie propugna la abolición de un régimen, la Monarquía parlamentaria, que da satisfacción al conjunto de los ciudadanos. Si hace ochenta años fue necesaria y positiva la salida de Alfonso XIII después de haber dejado en suspenso la Constitución, hoy las circunstancias son diametralmente opuestas y a nadie en su sano juicio se le ocurre poner en cuestión el sistema democrático que el pueblo español se dio a sí mismo y que compite en cuanto a libertades y derechos con los más avanzados del mundo. El asunto no es Monarquía o República. El asunto es democracia o dictadura. Por eso este 14 de abril debemos celebrar la efeméride como afirmación de los valores sobre los que se asienta hoy la convivencia pacífica de los españoles, trasunto de aquellos, como calcados como por una fotocopia.”
He de anticipar que los textos previamente insertos no implican que esté completamente de acuerdo con su significado y contenido. Pero considero que son lo bastante ilustrativos para situar la efemérides que en el día de hoy se celebra.
Como nací en plena Segunda Guerra Mundial, pertenezco a la generación de españoles que durante muchos años vivió rodeada por la leyenda de una monstruosa y catastrófica Segunda República, que precisó la redención de España mediante una guerra civil que el bando vencedor llamó “Cruzada”.
A estas alturas de la vida, cuando ya más de treinta años de democracia parlamentarista bajo la monarquía han transcurrido, cuando uno ya peina canas y cada vez le quedan menos de éstas, una reflexión serena se impone, tras leer lo que aconteció, recordar los remedios que se aplicaron y pulsar el actual estado de la vida política y social.
Puerta de Alcalá, imagen revolucionaria
El vuelco social, el cambio producido, ha sido tan tremendo, tan enorme, desde la Segunda República, desde el fin del gobierno del llamado Movimiento Nacional, que principios y valores que otrora resultaban incuestionables y que se decía había que defender como cuestión de honor y de fe, agora están superados por una tolerancia, una falta de radicalismo tales, que en ocasiones parece que se han perdido los valores de reciedumbre y hombría de bien que parecían caracterizar al pueblo español.
Mucho ha cambiado todo, es cierto, pero todavía sobrevive algo bien preocupante: la división de las dos Españas, aquella que inspiró al poeta Antonio Machado aquello de:

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón”

Porque todavía hay quienes se empecinan en hurgar en la herida de pasadas tropelías en uno y otro bando de la guerra fratricida; porque todavía hay quienes pretenden imponer su fundamentalismo dogmático y excluyente; porque todavía hay quienes revisten de sacralidad falsamente religiosa lo que no es sino excusa para mantener su dominio e influencia social; porque todavía hay quienes luchan por instaurar una política iconoclasta, despreciando la honesta cultura y buscando simplemente la actualidad y el fácil logro económico mediante el sensacionalismo de mal e inmoral gusto…
Frente a todo ello, el recuerdo del advenimiento de la Segunda República debe de servir al pueblo español para contener la fogosidad de sus eclosiones políticas, laborales y sindicales, para moderar actitudes, para  controlar la motivación de las masas.
Demasiados ideales...
Pero no puede olvidarse que esa efemérides del 14 de Abril de 1931 es una demostración de que el pueblo español fue capaz de reaccionar contra un sistema monarquico que no había sido capaz de adaptarse a los tiempos, de el pueblo español fue capaz de buscar el progreso y la modernidad en medio del erial en que se había convertido España.
Cabría decir, parafraseando la expresión del Cantar del Mío Cid: “Dios, qué buen pueblo, si hubiese buen señor…”.
Porque hasta para ser vasallo es necesario haber buen gobernante.
¿Qué dirán al respecto los actuales políticos y gobernantes?
Probablemente nada. No se atreverán a comentar la efemérides. Los unos, porque siguen amamantándose de las arcas estatales y del poder; los otros, porque aspiran a reemplazarles y a sucederles.
Ojalá que lo de las “dos Españas” se vaya difuminando más y más, y no volvamos a correr el riesgo de que una de ellas “hiele el corazón” a la otra.
“Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus enemigos temen”.- Thomas Henry Huxley (1825-1895) Zoólogo inglés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. El Diario de León en 1936 publico un articulo de opinión a favor de una autonomía de 11 provincias. Otra cosa es lo que opinaban los leoneses en 1936 y lo que opinan hoy en día. Aquí nadie está a favor del engendro de autonomía que es Castilla Y León. La comunidad que más tardo en formarse, con la que menos ciudadanos se sienten identificados y que en el caso de la provincia de León sólo se consiguió mediante fraude electoral, coacciones, falsificaciones de actas y que fue llevado ante los tribunales hasta en 2 ocasiones. Aun esperamos conocer las "razones de estado" que se esgrimieron en su momento.

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