lunes, 7 de marzo de 2011

110 Kms./h. a base de pegatinas, o la caótica política del gobierno español

“Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades”.- William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.
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(De IGNACIO CAMACHO en ABC, día 07/03/2011)
“En su vorágine arbitrista de improvisaciones y ocurrencias, el Gobierno ha acertado involuntariamente a diseñar el mejor logotipo posible del zapaterismo. La pegatina es desde hoy el símbolo de esta política de criterios reversibles, ideas inconsistentes y medidas transitorias con las que el presidente y su equipo se atornillan a un poder cuyos resortes hace tiempo que dejaron de controlar. Principios inconsistentes, decisiones retráctiles y normas convertibles a tenor de las circunstancias o vaivenes de opinión pública: todo el carácter tornadizo, liviano e inestable del estilo de gobernar de Zapatero está condensado en el ejercicio de quita y pon que mediante un simple adhesivo cambia la velocidad máxima en las carreteras como un epítome de la provisionalidad de sus métodos y valores.
El "ideólogo"
"Con un simple cambio de etiquetas, Zapatero ha ido adaptando su política a las necesidades derivadas de sus reiterados fracasos. Su concepto del poder está basado en una circunstancialidad relativista refractaria a cualquier fundamento permanente. Acostumbrado a la reinvención continua de sí mismo, cambia de avatar con una naturalidad desacomplejada y es capaz de asumir sin remordimientos la identidad de un reformista liberal tras seis años de contumaz autoproclamación como paladín del proteccionismo. Ayer era el campeón antinuclear y mañana revisa la vigencia de las centrales; antier entregaba dadivosos cheques sociales y hoy rebaña el subsidio del desempleo terminal; un día dispara el déficit al 12 por ciento y otro amanece como adalid del equilibrio presupuestario; un año niega la existencia misma de la crisis y al siguiente pronostica un estancamiento quinquenal; lo mismo se abraza en Túnez a Ben Alí (septiembre de 2004, ¿recuerdan?) que se presenta a dar a sus sucesores lecciones de tránsito democrático. Incluso sus señas de identidad más preclaras están sometidas al revisionismo express: la democracia deliberativa acabó en el diktat autoritario de los decretos-ley, los Ministerios de Igualdad o de Vivienda desaparecieron con la fulgurante determinación con que fueron creados y la guardia pretoriana del feminismo juvenil se transformó de repente en la masculina madurez del rubalcabismo. Como en una versión paroxística del devenir presocrático, en el zapaterismo todo fluye y nada permanece, sometida cualquier convicción al contraste de un pragmatismo exacerbado. Gobernanza posmoderna, oportunismo de cartelería, socialdemocracia versión 3.0.
La pegatina
"Todo esa impronta de superficialidad y utilitarismo está condensada en el carácter efímero, cambiante y aparencial de las flamantes pegatinas viales: máxima flexibilidad, mínima sustancia y reversibilidad garantizada. Son desechables, biodegradables y fáciles de reciclar. Como las bombillas de bajo consumo. Como la política de bajo coste. Como la ideología de baja intensidad."

Como decía con gracia singular el famoso y añorado dúo humorístico “Tip y Coll”, una vez más hemos de hablar del gobierno.
Pienso que en el ejecutivo español debe de haber un ministro fantasma que dedique toda la jornada a idear rarezas, frases extrañas y decisiones sorprendentes, que vayan distrayendo a los sufridos y crédulos súbditos de las mil y una “fechorías” políticas que va cometiendo el equipo gobernante.
Porque de no ser así, resulta imposible de creer que durante tanto tiempo se vayan sucediendo tamañas decisiones estrambóticas como las que venimos contemplando entre impávidos y atónitos.
La consumación del cortar y pegar
Después de un montón de anuncios y decisiones sobre economía y trabajo, que un día pintaban en blanco, el siguiente en negro y el siguiente en amarillo (por mencionar algunos colores), se rectificaba sin decirlo, aduciendo mejoras en uno o varios decretos-leyes, para que al final nadie creyese ni hiciese caso de lo legislado, porque poco después iba a quedar en “agua de borrajas”, es decir, en nada.
Ahora le toca el turno a las soluciones de ahorro ante la crisis energética, que a todos se nos antoja puede ser muy grave, especialmente por la versatilidad de nuestro ejecutivo, que condenó la política de energía nuclear para lanzarse a la de las energías renovables, mediante el despilfarro de miles de millones como si nada.
Y el turno le toca al ahorro de energía, con la transcendental decisión de reducir la velocidad en las autovías y autopistas, de 120 kms./hora a 10 kilómetros menos.
Pasado y presente
Se anuncia que ello supondrá hasta un 15% de ahorro energético, pero los expertos rectifican inmediatamente al gobierno y le dicen que, como mucho, ello supondrá un 2 ó un 3%. ¡Para ese viaje no hacían falta alforjas!
Y lo que se adivina es un incremento de la presión recaudatoria –vía multas—y sobre todo un desprecio hacia la inteligencia del administrado, que parece es considerado como un iluso y un descerebrado.
Y no deja de llamar la atención, moviendo a la más absoluta ironía, la forma en que se han alterado las señales de tráfico que limitaban la velocidad a 120 kms./h., pues se ha optado, o por pegar encima del disco blanco otro con los dígitos del 110, o sustituyendo el “2” por el “1”, que es un remedio más casero…
En fin, que este ejecutivo que sufrimos en España, llega a su culmen con la política de “cortar” y “pegar”, como cualquier usuario de Internet.
Desde luego, convengamos que en lo de “cortar”, el gobierno es un maestro, porque ha cortado o eliminado el bienestar, ha hecho desaparecer la economía, ha “cortado” el empleo” y ha “pegado” el desconcierto, el caos económico, la desesperanza en la economía, etcétera.
Cualquier “juan español” se siente “toreado”, engañado, y todo lo demás que se quiera expresar con cualesquiera participios y adjetivos.

¿Por qué no arreglan
este demencial tramo de carretera?
Mientras tanto, hasta para desplazarse de un sitio a otro, todos nos sentimos acosados por la política de multas de la autoridad de tráfico, que arregla pocas carreteras y por lo visto carece tanto de fondos que tiene que gastar casi un cuarto de millón de euros en pegatinas para señales de tráfico, para que así los radares cacen más incautos o despistados.
A este paso, me parece que los “zurdos de las dos manos” (ellos ya dediqué otros post de este blog) van a ser preclaros si se les compara con estos “linces” del ahorro energéticos.
Hay que repetir la frase de Mariano José de Larra: “¡Miquelarena, qué país!”
“La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas”.- William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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