jueves, 14 de octubre de 2010

A propósito de los mineros chilenos liberados en el desierto de Atacama: ¿Cuándo se nos enviará a los españoles la “cápsula” que nos recate…?

"Un prisionero es un predicador de libertad".- Friedrich Hebbel (1813-1863) Poeta y dramaturgo alemán.
...
“Ha terminado el rescate de los 33 mineros atrapados en La Mina San José. Han sido 70 días de alegrías, de tristezas, de ansiedad, de excitación y de milagros. Hace dos meses llovió en el desierto de Atacama, un fenómeno meteorológico extraño en estas latitudes, y salieron flores. Era una premonición de lo que estaba por llegar.
El Campamento Esperanza salta y grita de alegría. Su población ha disminuido a la mitad, pero la locura sigue estando presente en este rinconcito chileno que por unos meses fue el hogar de periodistas y de familiares. Es inevitable que caigan las lágrimas, demasiadas emociones compartidas en el árido desierto.
Incluso el incólume Andrés Sougarret, el ingeniero jefe de las operaciones de rescate, no pudo ocultar las lágrimas al ver abrazarse a Richard Villarroel con su hermana, con su hermano y con su madre.
Poco a poco se va trasladando a los 33 mineros al Hospital de Copiapó. El que esté sano será dado de alta mañana por la tarde y será libre de hacer lo que quiera con su vida. Los expertos recomiendan unos días de reposo, después tendrán que elegir los medios de comunicación con los que quieren hablar.
El ritmo de ascenso fue más rápido de lo esperado. 21 horas para sacar a 33 mineros, algo que parecía imposible hace unas semanas. Los últimos mineros tardaron en subir menos de diez minutos, algo más de 20 minutos el ciclo completo. Un maratón tecnológico y humano que ha alegrado al mundo.
Sebastián Piñera, presidente de Chile, ha anunciado que se reformularán las leyes mineras, que no habrá más yacimientos como éste y que el Gobierno se está planteando construir un monumento en recuerdo de los 33 héroes de Atacama'. Algunos familiares, por su parte, quieren convertir el campamento en un lugar de peregrinación.
La vida debe continuar. Ha sido un día intenso, millones de personas han seguido el rescate en vivo. Iván Zamorano, ex compañero de equipo de Franklin Lobos; Diego Armando Maradona; Lula da Silva, presidente de Brasil; Hugo Chávez, presidente de Venezuela; Vicente Calderón, presidente de México.
Los familiares ven el rescate en la pantalla gigante que se ha instalado junto a la cafetería. No dejan de aplaudir. El campamento estalla con la salida de Luis Urzúa, el último minero atrapado en salir. 'Chi-chi-chi, le-le-le'. Continuarán con la fiesta en Copiapó, dentro de unas horas se celebrará un macroconcierto en honor de los mineros. Los mineros de Atacama han hecho historia.”
(De “El Mundo del siglo XXI”, 14/10/2010)

Emocionante.
Impresionante.
Edificante.
Son tres de los muchos adjetivos calificativos que podrían aplicarse a la “aventura” que ha supuesto extraer de las entrañas de la tierra, bajo el desierto chileno de Atacama, a los treinta y tres corajudos mineros que han protagonizado uno de los episodios más espeluznantes y conmovedores de los últimos tiempos.
Cual si de una novela de Julio Verne se tratara, esos “treinta y tres” han ofrecido al mundo un impagable e imponderable ejemplo de tesón, de entereza, de fe, de esperanza, aguardando durante unos días casi sin fin, en unas penumbras apenas oxigenadas, en unas cavernas tétricas, que otros semejantes atinaran con la forma y la técnica para devolverles desde su “casi tumba” a la vida.
Enormemente ejemplar la rápida reacción del gobierno chileno y de su Presidente (¿cántaro nuevo, agua fresca?) que dispusieron el encargo del salvamento a uno de los más competentes técnicos.
Conmovedora la contenida espera de los familiares y compañeros, mostrando su solidaridad mediante la permanencia en acampada junto a las perforadoras que poco a poco iban llevando el aire de la liberación a los sepultados.
¿Se nos libertará algún día?
Y, como bien está lo que bien acaba, pues, hemos de sentirnos felices de que todavía existan hombres curtidos que resistan, familias que soporten pacientes esperas, políticos que sean sensibles a emplear medios sofisticados –y carísimos— para liberar a esos cautivos del infortunio.
Todo muy bien, y nada que criticar, aunque más de uno –yo mismo también— se preguntará si se hubiera actuado igual en el caso de que el problema hubiera sido en África o en alguno de esos ignorados pueblos que están sumidos en el abandono o en la miseria.
Los gritones...
Además, al filo de lo que sugiere esa "cápsula" salvadora –extraordinario ingenio que ha demostrado hasta dónde puede llegar la invención humana--, me viene a la mente la reflexión de que no hemos podido "liberarnos", aquí en nuestra casa, en nuestro país, de cómo al Sabater (Zapatero, en valenciano) que preside el gobierno de España, le han gritado todo y de todo cuando aparecía en Madrid en al acto de homenaje y recuerdo a los Caídos de España; de cómo parte del pueblo español presente en Madrid, no solamente unos cuantos de “ultra derecha” como se nos ha pretendido hacer ver desde la propaganda gubernamental, ha demostrado que no quiere al inquilino de la Moncloa; tampoco hemos podido sustraernos a la falta de rigor, falta de estilo, falta de respeto, que ha significado gritar a un político como el presidente del gobierno de España, (elegido en comicios democráticos) mientras suena el Himno Nacional o la Oración a los Muertos por la Patria; y parece que ningún día podemos liberarnos de que los políticos, unos y otros, se enzarcen en sus peleas y el pueblo esté cada vez más necesitado no solamente de pan, sino de ilusiones y de proyectos.
El "gritado" y...otras narices...
Es una pena que en nuestro país, en el que tanto ha brillado en la inventiva, desde el autogiro de La Cierva y el submarino de Isaac Peral hasta el descubrimiento de la circulación sanguínea de Miguel Servet, o de las células, de Ramón y Cajal, no haya surgido un ingeniero, no necesariamente un genio, que haya inventado una "cápsula” como la de la liberación de los mineros chilenos, que, sobrepasando las rocas del desempleo, las formaciones calizas de la falta de planificación económica, los estratos de diferentes problemas, lleve al pueblo español a la liberación, no ya solamente en lo material, sino en su espíritu, dejando atrás y abajo, de una vez y para siempre, tanta falsedad, tanta incompetencia, tanto egoísmo, y brindando a los ciudadanos la auténtica libertad de su esperanza en un futuro cuyo color y contenido por ahora ni se vislumbra.
¡Aunque para ello hubiéramos de pasar por el hospital de la austeridad, como los mineros chilenos!
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida".- Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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