viernes, 12 de febrero de 2010

El día de San Valentín y la crisis

Tengo mi quehacer profesional en las proximidades de varios grandes centros comerciales, por lo que, cada vez que entro o salgo a o de mi trabajo, me topo con los anuncios, e incluso puestos de venta en la calle, con motivo del "Día de los Enamorados" o "San Valentín".
Me parece muy bien que se celebre el Día de los Enamorados, y asímismo me parece muy adecuado que se venere a San Valentin, en estos tiempos en que se "adora" hasta un boniato vestido de lagarterana.
Lo que ya me hace cavilar bastante es el consumismo al que estamos impelidos, y, más aún, los malos hábitos adquiridos en comprar por comprar y en celebrar por celebrar, de manera que si no hacemos un regalo a nuestra amada, parece que no haya celebración.
Es bien cierto que los presentes, como muestra material del amor, son muy adecuados para la celebración, pero no es menos cierto que en estos tiempos de crisis galopante más de uno/a habrá quebrantado su economía y esquilmado el escaso subsidio, para satisfacerse con el regalo al ser querido.
Todo ello está muy bien, pero lo adecuado sería, ahora que casi no tenemos euros, y que los que alcanzamos a ganar parecen valer menos, que nos lanzásemos más a regalar simpatía, concordia, disponibilidad, entrega, amor, y redujeramos en gran medida el dispendio.
Es cierto que el comercio sentiría más crisis, pero ello quedaría compensado con nuestro ahorro, que es lo que hace falta en esta nuestra nación que vive tan por encima de sus posibilidades.
Así pues, para predicar con el ejemplo, además de felicitar de todo corazón a los novios/as, amados/as, esposos/as (¡atención prefiero no definirme sobre el mal llamado "matrimonio" entre homosexuales!), pido a San Valentín que nos proteja a todos, y, en prueba de ahorro, no incluyo la habitual sentencia o frase con que acostumbro a cerrar mis escritos.
Recojo, eso sí, de Gustavo Adolfo de Bécquer:
“Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran...¿Qué sucede?
¿Dime...? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!

...
¡Sed felices! ¡Que haya mucho amor, del verdadero!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

1 comentario:

  1. Efectivamente, yo también soy uno de estos que NUNCA celebran el día de San Valentin.
    Creo que no me hace falta un día señalado para decirle a mi esposa que la quiero y/o hacerle un regalo. Para eso tengo TODO el año!
    Además, para regalar flores o perfumes????? Estos son típicos regalos de hombres que no saben que regalar a su amada o que tienen algo que "esconder". Entonces, el quien quiera, que pregunte a mi mujer...como MÍNIMO un "te quiero" al día (365 al año) lo tiene.

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