viernes, 29 de enero de 2010

Al final nos han subido el vino...

“Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara”.- William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

“El Gobierno se dispone hoy a retrasar la edad de jubilación, que pasaría de los actuales 65 a los 67 años. La idea del Ejecutivo es aplicar la medida de forma gradual: la jubilación empezaría a demorarse dos meses por año a partir de 2013, de suerte que en 2025 toda la población dejaría de trabajar a los 67 años.
Lo primero que hay que señalar es que Zapatero no ha consultado para formular esta propuesta -que afectaría a todos los trabajadores mayores de 62 años- ni con la gran mayoría de los ministros, ni con los sindicatos, ni con la patronal, que ayer no sabían nada hasta que se enteraron por los medios de comunicación. En julio del año pasado, el propio ministro de Trabajo había manifestado que retrasar la edad de jubilación de forma forzosa «no es el camino».”

(De “El Mundo”, 29/10/2010)
Es castiza la frase del borracho aquél, que, en medio de sus delirios alcohólicos, fue comprobando que se iban complicando las cosas de la vida y acabó con la advertencia. “Al final nos subirán el vino…”
Pues, queridos amigos, no otra cosa nos está aconteciendo a los españoles.
¿Qué si crisis? ¡Quiá! Son maniobras desestabilizadoras y antipatrióticas.
¿Qué si se aproxima una paralización económica? ¡Exageraciones! La economía española está muy sana.
¿Qué si viene un terrorífico desempleo? Es piratería de la oposición.
¿Qué si ya estamos en crisis? No, es solamente recesión.
¿Qué si esta crisis galopa hacia un enorme problema? ¡Qué exageración! ¡Si ya se ven “brotes verdes”!
¿Qué si no encontramos los “brotes verdes”? Porque no sabemos analizar la situación…
¿Qué si la economía española es la que más tardará en recuperarse de todas las de la Europa comunitaria? Eso es solamente una opinión, porque ya se aprecian signos de inversión de la tendencia.
¿Qué si va a superarse la cota de los cuatro millones de parados? Eso son ganas de sembrar pánico.
Etcétera, etcétera, etcétera.
Este “Pinocho” de las largas narices (por sus largas mentiras) que es el presidente del gobierno español, acompañado de su acólita, esa hormiguita menudita de tintados rubios cabellos, que solamente sabe interpretar lo que se le ordena, ha conseguido meternos a todos en un pozo cuyo fondo ni se adivina, llevando nuestra economía al borde de la bancarrota.
En los pasados días, en el Foro de Davos, todos atacaban a Zapatero diciéndole que estaba reaccionando con dos años de retraso a la crisis. Él sonrió, puso cara de mister Bean, y siguió “a la suya”, contándonos toda serie de embauques tan utópicos como falsos.
Y ahora, de repente, sin ninguna discusión con los agentes sociales (así se les llama, aunque parecen “agentes de sí mismos”), se anuncia que se prolongará la edad de jubilación hasta los 67 años.
¡Cáspita! ¿No iba todo tan bien? ¿No era tan seguro el sistema de Seguridad Social?
Pues no. Esto sigue de mal en peor, y nos están tomando el pelo por los cuatro costados. Ni hay brotes, ni son verdes, ni se invierten las tendencias. Como no se reacciona a tiempo ante los problemas, estos se hacen crónicos e insolubles.
Así, se han mermado en la práctica las pensiones, se han subido los impuestos, y ahora se anuncia que todos habremos de trabajar más, si queremos jubilarnos.
Lo dijo el borracho: “Tanta discusión sobre las tabernas y las botellas, que al final nos subirán el vino…”
Pues queridos amigos, aunque no seamos borrachos, a nosotros ¡ya nos han subido el fruto de la vid! ¡Al final, nos han subido el vino!
“El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra”.- Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA


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