martes, 20 de octubre de 2009

Proliferan las hienas: Las crisis de las ideas, de la honestidad...y del bolsillo

“ Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.” Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.
Hace unos días, durante una comida familiar, uno de mis yernos, que es asiduo seguidor de este blog, y a quien siempre agradezco sus atinados comentarios, me dijo que extrañaba mis escritos pasada la época vacacional, y que parecía como si me hubiera callado ante lo que él consideró “el escandalazo del PP”.
Le respondí, porque es cierto, que no siempre que quiero escribir dispongo del tiempo suficiente para ello, y que en los últimos tiempos más bien me faltan horas.
Pero no pude menos de reconocer que efectivamente no me he prodigado demasiado en las últimas semanas.
Habrá quien interprete que no he escrito nada, porque soy “filo PP”, y por eso he preferido callar.
Gran equivocación, porque a estas alturas de la vida, cuando ya la cabeza está adornada por cada vez más escasos blancos, la pasión ha pasado a ser sustituida por la reflexión y por la prudencia. O al menos eso es lo que intento.
(Recuerdo, a propósito, uno de los poemas de mi muy íntimo conocido S.de P. B. en su libro “La Musa de Internet”:
“Estoy en esa edad en la que un hombre quiere,
por encima de todo ser feliz, cada día.
Y al júbilo prefiere la callada alegría,
a la pasión que mata, la renuncia que hiere.
Vivir entre las cosas, mientras que el tiempo pasa
--cada vez menos tiempo para las mismas cosas--
y elegir las que valen una vida: las rosas
y los libros de versos, y el viaje y la casa.”)

Bueno, pues no renuncio, ni he renunciado, a escribir sobre el cacareado “caso Gürtel”, ni sobre los titubeos de Francisco Camps, ni sobre el cese de Ricardo Costa, ni sobre las mayores o menores imputaciones a un senador del PP que era su tesorero nacional, ni al “`pringue” en que parece se hallan varios políticos del partido de la oposición de Madrid.
Como no renuncio, ni he renunciado, a poner de manifiesto la iconoclasta política de este gobierno que nos toca sufrir (y mantener en sus veleidades presupuestarias e impositivas), ni la doblez y mentira que preside su aparente política social, ejemplo de ineptitud frente a la crisis económica.
Ni he renunciado, ni renuncio, a indignarme ante la encubierta manipulación que desde el ministerio que debe velar de la seguridad ciudadana (“ Ni ruba…ni alba…ni caba…") se está haciendo del material obtenido por procedimientos policiales nada claros, como el espiar conversaciones entre abogados y clientes –con el apoyo del juez “lucero” con nombre de Rey Mago--, para publicar (hay secreto de sumario, no se olvide) lo que daña al oponente y silenciar lo que compensa o desvirtúa lo pernicioso. Para ocultar tremendos errores de los policías “chivatos” y airear las, a veces, nimias tonterías de los oponentes.
Tan no renuncio, y no voy a renunciar, a tratar de tanta porquería, que, sin entrar en detalles ni extenderme en un profundo análisis (que buena prensa hay para ello en España), sí digo y proclamo que, pese a ser los españoles tan pusilánimes que no nos atrevemos a salir a la calle en protesta general ante la subida de impuestos cuando se aumenta el despilfarro gubernamental, la política “hiede”, apesta y provoca rechazo cada vez más.
No la política como noble arte de gobernar “la polis” que ya preconizaba Aristóteles, sino lo que ahora se llama así, es decir la “politiquilla” de la doblez, del engaño, de sembrar equívocos, de propiciar el deterioro moral…
¡Vaya cantidad de golfantes tenemos danzando por ahí!
¡Y algunos hasta se “rasgan las vestiduras” por lo que hacen los otros!
Son, como dice el proverbio “ los mismos perros con diferentes collares”.
Yo diría que ni eso: Son hienas, esos predadores que persiguen la carroña y que hasta parecen reír cínicamente cuando la buscan…
¿Habrá alguien que preferirá optar por “la renuncia que hiere”, según escribió el poeta?
“ La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde”
Miguel de Cervantes Saavedra
(1547-1616) Escritor español.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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