jueves, 10 de septiembre de 2009

PERIPLO POR EUROPA 2009: DE KIEV A VALENCIA, PASANDO POR POLONIA, DRESDE Y GINEBRA 9.- Cruzar Alemania para llegar a Mulhouse (del Elba al Rin)

El trayecto desde Dresde hasta el vértice sur de Alemania (teníamos fijada nuestra siguiente pernoctación en Mulhouse, Francia) discurre íntegramente por las buenas autopistas germanas, que, aunque con muchos tramos de velocidad limitada, permiten un viaje rápido y bastante seguro, si no fuera por la especial atención que hay que prestar al mucho tráfico, circulando a altas velocidades.
Los casi 800 kilómetros del recorrido, pasando no lejos de Chemnitz, Zwickau, Erfurt, Nürnberg, Sttutgart, Heidelberg, Kaiserlautern, Baden Baden y Freiburg, no demoraron más de unas seis horas y media, así que poco después de las cinco de la tarde ya estabamos instalados en nuestro hotelito de Mulhouse.
Habíamos elegido esta población de la Alsacia francesa porque se halla enclavada en las proximidades de las fronteras alemana y suiza, de manera que el día siguiente nos permitiría dirigirnos al país helvético, en nuestro camino ya decidido –ya con pocos ribetes de turismo— de vuelta a España.
De manera que, una vez cruzado el Rin después de sobrepasar de Freiburg (uno de los límites de la Selva Negra, que nos quedamos con ganas de visitar), nos hallamos en Mulhouse, que nos ofreció la posibilidad de visitar su zona antigua y de degustar las especialidades culinarias alsacianas, no demasiado diferentes de las alemanas.
Sí hay que decir que Francia nos pareció, no en Mulhouse sino a lo largo de todo el viaje de ida y vuelta, un país caro y de no buen servicio.
En efecto, amparandose en la aparente simpatía del “Bonjour, monsieur et dame…!, los hoteles son bastante vetustos, en ocasiones no limpios, los restaurantes mucho más caros que en Alemania, y la calidad no siempre está presente...
En Mulhouse recorrimos la zona antigua, cenamos una comida alsaciana a base de sauerkraut (la col fermentada), salchichas y varias carnes cocidas, aunque, eso sí, un buen vino rosado de Côtes du Rhône, que apreciamos especialmente después de bastantes días limitados a la cerveza.
La ciudad estaba medio vacía –el calor superaba los 35 grados y se notaba que todavía eran vacaciones de agosto— y aprovechamos para dar una vuelta por la plaza principal (a estas alturas de viaje ya no nos fijábamos en las denominaciones) en la que cenamos lo que antes indiqué de una forma bastante aceptable.
Porque el día siguiente había que seguir viaje hasta St. Etienne, en Francia también, pero atravesando Suiza.
...
Mulhouse (Milhüsa en el dialecto local y Mülhausen en alemán) es una ciudad alsaciana al este de Francia. Se encuentra en el departamento de Alto Rin, siendo su ciudad más grande y la segunda mayor de la región, tras Estrasburgo. Dos ríos, el Doller y el Ill, atraviesan la ciudad
De su pasado singular: Mulhouse ha guardado un patrimonio importante: el centro histórico de la ciudad muy valorado, bellas casas privadas y el conjunto de museos técnicos más importante de Europa.
El centro histórico reúne edificaciones de la ciudad medieval en el Manchester francés del siglo XIX.
Y especialmente Mulhouse es conocida por ser el punto de partida ideal para descubrir los encantos de la Alsacia francesa, así como los países vecinos, especialmente Basilea y el monte Jura, en Suiza, e incluso la Selva Negra y Freiburg, en Alemania, en definitiva la puerta de la zona de las tres fronteras.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA


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