lunes, 27 de julio de 2009

Independencia en política

“En política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal.” Edward Kennedy (1932-?) Político estadounidense.
En estos días he tenido la agradable ocasión de conocer a una persona de esas a las que puede calificarse como que “Vale la pena”.
Se trata de una señora que habita en un pueblo bastante turístico de Castilla La Mancha, que hace unos años decidió “entrar en política”, presentándose a concejal como cabeza de lista de una agrupación independiente de su pueblo.
Su propósito de participar en el gobierno de la villa le implicó en un montón de críticas y presiones, unas para integrarla en alguno de los partidos políticos nacionales que presentaban listas a munícipes, otras para evitar pudiera presentar la lista que encabezaba, otras tratando de mantener la “tarta” política entre quienes ya la gozaban alternándose entre gobierno y oposición.
Esta señora, de ideas diáfanas, clara y sincera expresión, fue capaz de sobrellevar tanto y tanto agobio, y no solamente mantuvo su candidatura sino que logró ser elegida, y viene siendo concejal de su pueblo.
Hasta aquí, todo parece “casi” normal, pero lo más significativo es que ella ha continuado siendo, por lo que me cuentan, voz independiente y llena de sensatez frente a las maniobras de uno u otro partido en el poder municipal, poniendo de manifiesto los manejos inadecuados y las situaciones irresolutas.
No voy a entrar en más detalles –que ni es prudente divulgar ni tampoco proceden aquí y ahora— pero sí glosar elogiosamente la conducta y posición de esta fémina que ha entendido perfectamente esa realidad del valor intuitivo de la mujer, dejando en nada la maniquea política del llamado Ministerio de Igualdad, a cuyo frente está una “miembra” que lo único que hace es generar discordias y abismos entre los géneros masculino y femenino, en vez de ocuparse de la “igualdad” entre unos y otros por medio del buen hacer político y social.
Vaya, pues, mi simbólico brindis y mi sincera felicitación a esta persona que, en un medio rural bastante controlado por los caciques, ofrece siempre un soplo de llaneza y autenticidad.
Tal vez sería muy útil aplicar aquella frase célebre de Lord Byron (1788-1824, Poeta británico): “La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que les molestaré a todos”
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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