viernes, 24 de abril de 2009

Paro, Parado, Pararse, Pre-pararse..

“Madrid.- El paro sigue su escalada imparable y sube incluso a mayor ritmo del que se esperaba. El desempleo afecta ya a más de cuatro millones de personas, la cifra más alta de toda la serie histórica, iniciada en 1976. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), el paro subió en 802.800 personas en el primer trimestre del año, un 25% respecto al trimestre anterior. El fuerte incremento -el ritmo es de casi 9.000 desempleados más cada día- sitúa en 4.010.700 el número total. Mientras, la tasa de paro repunta casi 3,5 puntos, hasta el 17,36%, alcanzando su valor más alto en 11 años. De este modo, el paro ha pulverizado en el primer trimestre la previsión de paro del Gobierno para todo el año, que situó en el 15,9% el pasado mes de enero.”
(De “El Mundo”, 24/04/09)

No hay día sin susto.
No hay día sin problema.
No hay día sin varapalo.
No hay día sin crisis.
Esto parece que no haya quien lo pare.
Y mientras tanto, cuando aumenta el paro, y por tanto los parados y todo tiende a pararse, no queda más remedio que “pre-pararse”.
Prepararse para las vacas que tenemos, no ya flacas sino escuálidas, raquíticas y moribundas, cual pronto será nuestra maltrecha economía.
Prepararse para seguir escuchando que aquí, “casi” no pasa nada, y que todo parece que pronto empezará a reactivarse.
Prepararse para volver a tiempos ya lejanos, en los que la supervivencia era lo primordial, con ausencia total de lujos.
Prepararse para dejar la casa propia, el coche o los coches de la familia, las vacaciones por ahí, el gasto en hoteles y restaurantes, los viajes en avión, los chiringuitos de playa. En una palabra, todo el bienestar ficticio que se había alcanzado por mor de una ficticia política de hedonismo y pancismo que ha corrompido el mundo y especialmente nuestro país.
No me paro porque no quiero ser un parado, y animo a la gente a no pararse, pero sí a prepararse, que ya vimos pelar las barbas de algunos vecinos y no hicimos caso, y no pusimos las nuestras a remojar, de manera que ahora nos arrancan las barbas del bienestar a estirones.
¿Qué hacer? Si se está en el paro, si se está parado, no pararse, y comenzar por apretarse el cinturón –a la fuerza— y no detenerse tampoco en la apreciación crítica de un gobierno pazguato, mentiroso, incompetente, que nos cuenta “historias” increíbles y nos endeuda cada vez más.
Ayer me decía alguien que la oposición, el principal partido de la oposición, también tiene culpa.
Me pareció cantinela que repiten los del partido en el gobierno, aunque no olvido que si la oposición hubiera sido más compacta y menos veleidosa, tal vez la eficacia hubiera primado sobre la apariencia. Pero quien miente a raudales, responde a caudales…
Ahora bien, amigos, parece que todo ello da lo mismo.
Hay un paro enorme.
Hay cada vez más parados.
Todo tiende a pararse.
¿Alguien ha decidido prepararse?
“El horizonte es negro, la tempestad amenaza; trabajemos. Este es el único remedio para el mal del siglo” André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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