lunes, 27 de abril de 2009

Éramos pocos y parió la abuela...

“Esta expresión (muy utilizada, por cierto) es el equivalente español a lo que viene siendo la Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal. Y si además puede empeorar, lo hará.
Éramos pocos y parió la abuela es como decir que, por si ya no había suficientes cosas que funcionasen mal hasta el momento, de repente llega otra cosa más grave aún que te hace plantearte lo de ¿qué he hecho yo para merecer esto?”
(De Internet)

Pues sí. Enfrascados como estamos en una crisis económica que en vez de terminar cada día aumenta. Agobiados por un desempleo que –pese a las mentiras de algunos políticos, como el presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero— no deja de crecer y ha alcanzado en España la mayor cota de parados de la historia. Envueltos en las cortinas de humo que fabrican unos y otros políticos para encubrir su incapacidad para dar solución al dramático momento actual… Sí, con toda esa asfixiante realidad, ahora resuelta que aparece un bichito, llamado virus, de apellido Influenza, que suele darse mucho en los animales de la raza porcina, y que va infectando por doquier.

¡Vaya oportunidad! ¡Éramos pocos con problemas de dinero y ahora surgen los problemas de salud!

Ahora bien. Me pregunto por qué ha aparecido esa gripe porcina y no la gripe aviar y no una especie de gripe caballar o una gripe vacuna, o un virus ovino.

¿No será que el Influenza se ha desarrollado y ha crecido, está difundiendose, tanto porque lo que más abunda son los cerdos?

Cada cual que entienda lo que le plazca, pero yo me siento, personalmente, bastante rodeado de cochinos, berracos, puercos, etcétera… (no se alarme el lector, son diversos sinónimos de “cerdo”) y vengo comprobando que se nota tendencia a su aumento.

No quiero señalar en qué granja he notado que proliferan los porcinos, pero creo que más o menos todos tenemos alguno/a de ellos/as cerca de nosotros, bien viviendo de la basura, bien generando basura, bien incrementando la porquería, bien gruñendo sin motivo, bien devorando todo lo que se les acerca…bien haciendo el “idem”…

Así pues, no es raro que con tanto cerdito por doquier, pues el virus se haya decidido a aparecer de forma notable, especialmente porque su propia denominación –Influenza— le invita a desplegar sus efectos.

Lo que me preocupa, además de que el bichito me pueda infectar, es que no sé si existe algún antídoto o vacuna ante tanto riesgo de epidemia “cochinera”.

Tal vez debería adoptarse una medida drástica y amplia, como convertir en jamones – por aquello de que para curarse quedan colgados en lo alto-- a todos los “porcallones” cerditos que, en trote cochinero, van asaltando, proliferan y deambulanpor nuestra sociedad.

Lo malo no es que seamos pocos; lo malo no es que haya parido la abuela; lo malo es que encima aún hay insensatos gobernantes que campan con sus mentiras y se dedican a esparcir engaños cual virus cerril, de manera que ni hechos jamón nos servirían.

¿Qué podremos guardar en la despensa de nuestras realidades que no se nos convierta en peor?

"Cuando se sugieren muchos remedios para un solo mal, quiere decir que no se puede curar" Antón Pavlovich Chéjov (1860-1904) Dramaturgo y autor de relatos ruso.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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