lunes, 23 de marzo de 2009

Mandar "a hacer puñetas"

Quienes tenéis la posibilidad de influir en la opinión pública, me decía con aire severo un notable del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, deberíais asumir la responsabilidad pública de pensar y expresaros "en positivo". Incluso llegó a decirme, muy convencido, que en momentos de crisis y tribulación, como el que vivimos, el más mínimo sentimiento patriótico obliga a un periodista consciente a rebajar su nivel crítico frente al Ejecutivo. Ni que decir tiene que, quizás en abuso de confianza, mandé a mi interlocutor a hacer puñetas.” (MANUEL MARTÍN FERRAND, “Un gobierno de chichinabo” La Estrella Digital, 23 de marzo de 2009, sección “El Pez gordo”, http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=S&pagina=http://www.estrelladigital.es)

Personalmente, no necesito “mandar a hacer puñetas” a nadie, y soy consciente de que esta expresión es muy gráfica pero nada soez ni menos de mal gusto, como cree el común de las gentes, pues “puñeta” significa, según el Diccionario, entre otras cosas, “encaje o vuelillo de algunos puños”, y más concretamente se aplica a los puños de encaje que suelen usarse en las togas de los jueces y magistrados. Así pues, “mandar a hacer puñetas”, es una expresión coloquial que, también según la Real Academia, significa “despedir a alguien despectivamente o sin miramientos”.Y digo que no necesito hacer lo descrito, porque ni a los infelices que aún siguen confiando con un buen grado de papanatismo en el “paraíso del PSOE”, ni a los siempre iconoclastas que se van con los socialistas con tal de no estar con los otros, ni a los forofillos del partido popular, el de la gaviota azul, tengo la obligación ni la intención de menospreciar castigándoles de forma tan ardua como mandarles a confeccionar las mangas de bolillos de las togas de los magistrados, máxime ahora que algún que otro magistrado o juez se dedica a la auto-promoción como el “juez-sol”, lo que equivale a enviarnos a todos los ciudadanos "a hacer puñetas".
Pero ya no es por el problema de la crisis (que muchos me dirán, y no sin razón, que está instalada en todas partes y la sufren todos los pueblos y gobiernos) sino especialmente porque nuestros gobernantes siguen desplegando un completo grado de “mal hacer”, demostrando falta absoluta de espíritu de equipo, poniendo de manifiesto total descoordinación, evidenciando un desgaste ruinoso como grupo llamado a regir los destinos de nuestra nación española.
Hemos hecho el ridículo en la NATO, anunciando una salida de tropas de Kosovo que después ha habido que maquillar ante la lógica reacción del alto mando militar de la Alianza y especialmente del gobierno USA (Obama ha sido anunciado como el “remedio” salvador de nuestra crisis y del propio Zapatero y ya está nuestro gobierno destrozando las supuestas e incipientes buenas relaciones)); estamos haciendo el ridículo mendigando un puesto entre los del G-20, más para figurar que para hacer (¿puede el gobierno español a estas alturas hacer algo que no sea dimitir en pleno?); somos el hazmerreír de muchos países con nuestra falta de medidas efectivas frente a la problemática económica, ya que hemos engordado los bancos para salvar los problemas de la abusiva y negligente especulación de ellos mismos, sin que al sufrido ciudadano le llegue ni un durillo, ni una gotilla, de las anunciadas ayudas, que ni se sabe bien lo que son ni para qué sirven.
Ya no hablo ni siquiera de las gentes de la oposición, enfrascadas en luchas y discusiones intestinas como si se tratara de la fábula de los galgos y los podencos, y que al final ni hacen ni dejan hacer.
Y por tanto, lo mejor sería enviar a todos los citados y a sus adláteres “a hacer puñetas”, porque de esta manera renacería una industria tan española, tan tradicional, tan artesanal y acreditada, que, a base de mandar “a paseo” a tanta gente, permitiría crear un sector productivo nuevo y real, con todo el mundo, el gobierno y la oposición los primeros, usando los bolillos para hacer puños o vuelos de encaje, generándo de esta forma una alta especialización manufacturera que, unida al sol y a la pandereta y charanga que aún nos quedan en España, permitirán un resurgimiento de la economía nacional, a base de flamenco, chatos de vino, tapeo, holganza en las playas y venta de “artesanato”, especialmente el “puñetero”.
“No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados”René de Chateaubriand (1768-1848) Diplomático y escritor francés
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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