miércoles, 8 de octubre de 2008

NUNCA SEGUNDAS PARTES FUERON BUENAS. ¿A QUÉ JUEGAN LOS POLÍTICOS EN UCRANIA? ¿Y EN ESPAÑA?

“RIA Novosti. La fracción del Bloque de Yulia Timoshenko (BYT) firmó unánimemente la declaración sobre restauración de la coalición democrática en el Parlamento ucraniano, informó hoy la agencia local UNIAN.
Las dos terceras partes de la fracción del bloque "Nuestra Ucrania-Autodefensa Popular" (NUAP) también están dispuestas a reanudar inmediatamente la actividad de la coalición democrática.
El 16 de septiembre fue anunciado oficialmente que se desintegraba la coalición formada por los bloques BYT y NUAP. Según la ley, una nueva coalición debía quedar formada en un plazo de 30 días, o debía ser restaurada la coalición anterior.
Si no, el presidente del país podía disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas.”

(UKRNEWS, 7/10/08)

Sin ninguna especial justificación desde los protagonistas, se nos brinda la noticia de que en Ucrania, al parecer (yo no me lo creo) el Presidente Yushchenko y la premier Tymoshenko “han hecho las paces”, o al menos sus partidos se han cerciorado de que los continuos enfrentamientos y sus discordancias solamente conducían al caos y a la propia destrucción.
Por eso he utilizado como título aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”, aunque realmente debería decirse que “nunca enésimas partes sirvieron para nada”
Este acuerdo de continuar en coalición semeja al de las parejas cuya ruptura convivencial y afectiva es más que evidente, pero que conservan las apariencias, por comodidad, o por conveniencias personales o económicas; o el de aquellas parejas que tras una ruptura o más, vuelven a simular encontrarse de forma ficticia por una o varias veces.
La sabia experiencia popular nos reza que esas nuevas partes no serán buenas.
Algo así pienso que está sucediendo en Ucrania, país en el que el sueño idealista color naranja se ha convertido en un color gris e impersonal, que solamente arroja incertidumbres respecto del futuro de una nación que quería ser ella misma, y que está demostrando una inmadurez grande para comenzar a vivir en un marco democrático.
Ya veremos lo que dura esta “re-coalición”. Probablemente hasta que cualquiera de los líderes o cualquier diputado chiquilicuatre quiera obtener algo que no se le concede…
Mal se presenta el futuro de Ucrania, en verdad, pese a esta aparente recomposición de su panorama político.

Salvando las distancias y las diferentes características, aquí en esta España de nuestros “zapateros”, estamos también experimentando las repeticiones por parte del aparato llamado gobierno, que no es sino una yuxtaposición de políticos, medrando cada uno como puede, sin ninguna coordinación, ni ilación, ni nexo de unión por parte de un presidente.
No es la segunda parte; es la enésima parte, de la crónica de una ineptitud anunciada, y sin embargo admitida por el pueblo español, que sigue sin cerciorarse de que Zapatero ni reina ni gobierna, solamente suelta boutades y fantasmadas de cosas muy buenas que existen, según él, y de decisiones maravillosas, a costa del bolsillo de los sufridos –y estúpidos, por mantenerle— ciudadanos.
Así entre el “odalisco” Pepiño Blanco, la cínica vicepresidenta María Teresa, el siempre cansado Solbes, y la pléyade de ineficaces ministros, nos están haciendo creer que somos los mejores y que no pasará nada, hasta que ha acontecido como en el cuento del lobo y el pastor, porque al final ha llegado el lobo de la crisis y se ha comido nuestras ovejas del bienestar.
Y no me olvido del pluscuamperfecto Rajoy, a quien habría que sembrar en su carácter algo de la manera de ser de los valencianos, para ver si por fin un ápice de ingenio creativo y positivo aparece en sus labores de oposición. Que para eso cobra también.
Ojalá no haya más “partes” nuevas en España, porque si no, acabaremos con nuestras “partes” (las pudendas) al aire…
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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