jueves, 10 de abril de 2008

LA ZORRA Y LAS UVAS

Dirigentes del Parlamento y del Gobierno de Ucrania desdramatizaron la decisión de hoy de la OTAN de retrasar la ansiada concesión al país del llamado Plan de Acción para la Adhesión (MAP), considerado la antesala del ingreso en la Alianza. La decisión de los líderes de la OTAN 'no es ninguna tragedia', declaró el presidente de la Rada Suprema o Legislativo ucraniano, Arseni Yatseniuk, citado por la agencia Interfax-Ucrania.Añadió que el ingreso de Ucrania en la OTAN, más tarde o más temprano, no representará ninguna amenaza para Rusia, que se opone a ello, ni estropeará las relaciones entre Kyiv y Moscú.
(Ukranews, 03/04/08
)
Era de esperar la reacción de las autoridades ucranianas, ante el diplomático “no” que la OTAN ha dado al ingreso en la Organización.
Cierto es que el ingreso a la fuerza, al estilo “cowboy” que tanto gusta a Bush, presentaba muchos más inconvenientes que ventajas.
El principal, “irritar” a Rusia, que sigue siendo una muy, muy respetable potencia, y que ofrece amplísimas posibilidades en lo económico para los países de Europa occidental y de la Unión Europea.
Así la política de “no cabrear” se ha impuesto.
Y no me parece mal, porque las soluciones “a la trágala” solamente conducen a roces y conflictos innecesarios, a exasperar a partes ya de por sí muy susceptibles.
Para Ucrania, lo acontecido no deja de ser una “mini” amarga lección (Rusia es un vecino muy poderoso y Ucrania no tiene peso específico suficiente en el mundo occidental) y una positiva experiencia: hay que huir del conflicto, hay que buscar la obtención de objetivos por vía de la evolución, con calma y estrategia prudente.
No deja, empero, de ser doloroso, ver que un país como Ucrania, que tanto concita nuestras simpatías, es peor tratado que otros (¿Kosovo?) que nada ofrecen.
Pese a todo, no olvidemos la fábula de Félix de Samaniego, que constituye el título:

Es voz común que a más del mediodía,
en ayunas la zorra iba cazando;
halla una parra; quédase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.

Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaturas;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
--No las quiero comer. No están maduras.
¡Ojalá todo lo relativo a la auténtica integración de Ucrania en el mundo occidental se produzca pronto!
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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