jueves, 24 de abril de 2008

EL 25 DE ABRIL: BORBONES ABSOLUTISTAS Y CLAVELES DEMOCRATIZADORES

Mañana, 25 de abril, se conmemora la batalla de Almansa, que determinó el fin de los Fueros del reino de Valencia y propició la instauración en España de la dinastía de los Borbones.
La batalla de Almansa se produjo durante el conflicto internacional de la Guerra de Sucesión Española, dicho día 25 de abril del año 1707, en Almansa (actual provincia de Albacete, en los límites entre Valencia, Alicante y Murcia).
En el enfrentamiento, las tropas de Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia), que había sido coronado como Felipe V de España, mandadas por el duque de Berwick, derrotaron a las del archiduque Carlos de Austria, comandadas por Henri de Massue y el Marquês das Minas.
La batalla no fue decisiva para el fin del conflicto internacional, pero sí abrió las puertas hacia el Reino de Valencia, pero como consecuencia de élla, el Reino de Valencia fue ocupado por las tropas borbónicas (con mucha resistencia austracista) y los fueros fueron abolidos, junto con los de Aragón, tras la publicación de los Decretos de Nueva Planta.
Con el tiempo esta efemérides ha derivado en una conmemoración con tintes independentistas, en buena manera paliados por la realidad constitucional de la España actual, en la que el antiguo Reino de Valencia se ha configurado como una nacionalidad o región con la denominación de la Comunidad Valenciana.

Pero los recuerdos más interesantes a evocar para quien esto escribe son los referidos a la llamada “Revolución de los claveles”, que tuvo lugar en Portugal un 25 de abril de año 1974.

Una canción fue la contraseña que puso en marcha la revolución encabezada por los militares portugueses que acabó con la dictadura salazarista.

Eran las 0.20 del 25 de abril de 1974 y por una emisora sonó “Grândola, vila morena”, que ha quedado inmortalizada como un símbolo del restablecimiento de la democracia en el país vecino.

Su autor, José Afonso (1929-1987), popularmente conocido por el sobrenombre de Zeca, compuso el tema cautivado por el ambiente de fraternidad que saboreó durante una actuación suya en esta villa del Alentejo:

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade.

www.mp3lyrics.org/b/betagarri/grandola-vila-morena/
(Su traducción al español:
Grándola, villa morena
Tierra de fraternidad,
el pueblo es quien más ordena
dentro de ti, oh ciudad.
En cada esquina una amigo,
En cada rostro igualdad,
Grándola, villa morena, tierra de fraternidad.
A la sombra de una encina
Que ya no sabía la edad,
Juré tener por compañera,
Grándola, tu voluntad.)
Unos diez años después de la “revolución de los claveles” tuve la suerte de vivir con cierta regularidad en Portugal, principalmente en Oporto (Porto en portugués), con muy buenos amigos portugueses que experimentaron en persona la experiencia del 25 de abril en Portugal.
Cuando me contaban sus recuerdos, sus ojos se iluminaban con un brillo especial, mezcla de orgullo, satisfacción y responsabilidad/tristeza.
Efectivamente, la mayoría de mis tertulianos sobre este tema coincidían en que después de muchos años de régimen salazarista, tan autoritario que semejaba una dictadura y que favorecía especialmente la oligarquía de los bien acomodados, fue el pueblo quien reaccionó contra la sangría que representaban las guerras coloniales, en Angola y Mozambique principalmente, y contra la falta de libertades y flaca economía, permitiendo que un grupo de militares de izquierdas (filo-comunistas o comunistas la mayoría de ellos) rompieran sin sangre el, por lo visto, débil régimen post-salazarista.
El orgullo lo percibí, en cuanto los portugueses se vanagloriaban de haber producido un radical cambio político sin derramamientos de sangre, desde los estamentos bajos del ejército (había escasos generales), y de haber instaurado las libertades.
La responsabilidad/tristeza se percibía cuando comentaban los tertulianos que el 25 de abril había degenerado en la implantación de un régimen excesivamente de izquierdas, que pronto requirió moderaciones que implicaron la desaparición de la escena política de los militares más destacados en la “revolución”, para pasar progresivamente a un sistema republicano constitucional democrático.
Y eso sí, la canción “Grándola, vila morena”, pasó a ser una sagrada consigna, un sagrado estribillo, con alas vueltas hacia la nostalgia de una revolución que nació entre claveles y se consumió ella misma entre los problemas económicos de la vida diaria, como consecuencia de una caótica política de independización de los territorios africanos de Angola y Mozambique, que fueron dejados, no ya “de la mano de Dios”, sino de la mano de incompetentes nacionalistas, que borraron salvajemente todas las tradiciones e historias portuguesas de siglos.
Valgan los recuerdos por lo que sugieren.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA


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