jueves, 6 de marzo de 2008

Ucrania y la Unión Europea

“Kiev, la capital del segundo país más grande del continente europeo después de Rusia, ha sido el marco elegido por el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, para comenzar las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio (ALC) a suscribir por la UE y Ucrania, tras la entrada de la ex–República Soviética en la Organización Mundial de Comercio el pasado 5 de febrero.
La base legal de las relaciones europeo-ucranianas está constituida por el Acuerdo de Colaboración y Cooperación (ACC) que entró en vigor en marzo de 1998. Además, la UE ha proporcionado a Ucrania una importante ayuda articulada a través del programa TACIS, destinado a favorecer la transición hacia una economía de mercado y consolidar la democracia y el Estado de Derecho en los Estados socios de Europa Oriental y Asia Central. 2
(LA ESTRELLA DIGITAL, 21/02/2008)
( www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=S&pagina=http://www.estrelladigital.es)

Con este título se publica en el diario digital –incluyo link para leerlo completo— un artículo del prestigioso economista español, veterano y afamado profesor y renombrado político, Ramón Tamames (junto con M. López), en el que se analiza la actual situación de las relaciones entre la Unión Europea y Ucrania.
En el texto los comentaristas ponen de manifiesto que desde 2005, fecha en que se aprobó un Plan de Acción UE-Ucrania, se ha venido actuando en los grandes ámbitos de desarrollo democrático y buena gobernanza; reforma de la normativa y desarrollo de las capacidades administrativas; y desarrollo de las infraestructuras, en especial los sectores de transporte, energía y medio ambiente, en estrecha colaboración con el Banco Europeo de Inversiones, Banco Europeo de Desarrollo Regional y otras instituciones financieras internacionales.
También se indica por los articulistas que la ayuda a Ucrania se proporciona ahora principalmente en el marco del nuevo Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación, cuyo objetivo es promover el desarrollo de un espacio de prosperidad y buena vecindad entre la UE y los países socios cubiertos por la Política Europea de Vecindad.
El comentario me ha llamado la atención porque no es habitual hallar en la prensa española, y menos en la digital y virtual, comentarios sobre la UE y Ucrania, ni tampoco es normal que un profesional tan prestigioso como Tamames dedique unas líneas al tema; y especialmente me ha satisfecho que, cual anuncia el artículo, el comisario europeo Mandelson considere el establecimiento de las negociaciones para el ALC entre la UE y Ucrania, como un nuevo nivel en las relaciones europeo-ucranianas, recordando además que se pretende un acuerdo amplio que permita la inversión en ambas direcciones y el descenso de los costes de importación de la UE tanto para empresas como para consumidores ucranianos.
Sin embargo, las agencias de prensa ucranianas apenas y escasamente se han hecho eco de los citados acuerdos y de la puesta en marcha de los nuevos instrumentos de vecindad y asociación que afectan a Ucrania, ni el gobierno actual –que se proclama tan proeuropeo— ha informado en forma suficiente.
¿Por qué en Ucrania no se siembra la esperanza de haberse comenzado el largo y arduo camino por el “desierto” hasta la Unión Europea?
¿Hay miedo en la clase gobernante de que estas informaciones produzcan reacciones de oposición en los sectores más pro rusos y menos pro occidentales?
¿O se trata más bien, de que el pueblo siga viviendo envuelto en la nebulosa de que Ucrania quiere ser Europa, pero no vislumbre de forma demasiado concreta los hitos y pasos que van dándose para el acercamiento a Europa?
Dudo que el contenido de esta “Carta” suscite algún comentario, y menos de parte de ciudadanos ucranianos que residen en Ucrania, porque el tema de Europa ha venido siendo un sueño que a muchos –los inmigrantes-- ha devuelto a la dura realidad de que la vida fuera de Ucrania es mucho más dura y menos próspera de lo que parece, porque deben realizar en muchos casos trabajos de categoría muy inferior a su cualificación profesional, porque los salarios tampoco son la maravilla soñada, y porque el entorno social (influenciado por la mala experiencia con otros inmigrantes de diferentes orígenes) les ha relegado a una calificación y apreciación no favorable.
A mí me parece, por lo que conozco de Ucrania, y no es poco, que a los altos niveles se está avanzando algo para la mejora de relaciones y la integración con la Unión Europea, pero que de ello lo único que le está llegando al pueblo llano es que hay más artículos de importación aunque a precios cada vez más altos, que se ha creado un consumismo imposible de controlar, que no se han instrumentado sistemas internos para una mejor distribución de la riqueza (porque poco se sabe de efectivas reformas fiscales), que la inflación sigue aumentando, que “antes” vivían “mejor”, o con menos apuros.
Únase a ello que ya se ha iniciado una clara corriente de retorno de inmigrantes desde España (especialmente a las regiones más occidentales de Ucrania, que fueron las que más participaron), con el bolsillo más lleno pero con la decepción de no haber encontrado la patria o la “tierra prometida” que se deseó.
Y únase a ello también que el tiempo pasa, las gentes esperan y la anhelada solución, “naranja” o de cualquier otro color, parece casi una utopía.
Que en la vida es precioso soñar, luchar por mejoras personales, promover iniciativas a dicho fin, pero… todo sigue quedando lejos, muy lejos.
Es el precio de tan largo apartamiento, de tan irresoluta corrupción, y de tanta bella como ineficaz honradez en el pueblo.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

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